miércoles, 5 de agosto de 2015

José Higueras (Diezma, Granada, 1 de marzo de 1953)

José Higueras

José Higueras.
José Higueras (DiezmaGranada1 de marzo de 1953) es un ex-tenista y entrenador español. Jugador diestro, representó a España en la Copa Davis en 39 ocasiones, con 21 victorias, 15 de ellas en individual.
Como tenista fue un especialista en tierra batida, como el resto de españoles de aquellas décadas. Su juego se caracterizaba por su gran paciencia y perseverancia. Su jugada más característica era un intercambio prolongadísimo, corriendo muy pocos riesgos, en los que el oponente exponía más en cada golpe hasta que incurría en el error no forzado. Esa técnica era la opuesta a la de los grandes campeones españoles que le precedieron, especialmente Santana y Orantes, cuyo juego se basaba en su depurada técnica, arriesgando mucho en cada golpe. De este modo Higueras llegó a ser un jugador temible en el circuito, pero nunca gozó de demasiada suerte. Por ejemplo, en su mejor momento se partió el brazo en el Roland Garros.
Ha seguido su carrera como técnico, destacando entre los grandes. Ha entrenado, entre otros, a Jim Courier, al que logró llevar a número uno mundial en 1992, además de Michael ChangPete SamprasTodd MartinCarlos MoyàSergi BrugueraDmitry Tursunov, yGuillermo Coria. En la actualidad entrena a Robby Ginepri y Shahar Peer.
En abril del 2008, Higueras fue contratado por el número 1 del mundo, el suizo Roger Federer, para afrontar la temporada sobre tierra batida.1 En Estoril, Federer logró el título jugando en la final contra Nikolay Davydenko, pero en Montecarlo, los resultados no acompañan al suizo. En tierras monegascas, el suizo pierde la final ante Rafael Nadal, mientras que unos días después en Roma, pierde en primera ronda ante Radek Štěpánek. De esta forma, la relación entre el tenista y su entrenador queda en suspenso hasta la disputa del Roland Garros.2 Pero la vuelta de Higueras en el torneo parisino tampoco surte efecto, y Federer vuelve a perder la final de Roland Garros ante Nadal, dando así por terminada de manera definitiva su relación contractual.

Jose Andres desde los 5 años en Barcelona

Nacido en MieresAsturias, en 1969, su familia se trasladó a Barcelona cuando él tenía cinco años. Ya con doce años preparaba platos de cocina para toda su familia, y con tan solo quince años entró en la Escuela de Restauración y Hostelería. En aquella etapa compaginó los estudios reglados con el aprendizaje en el restaurante El Bulli que ya era dirigido entonces porFerran Adrià.
Después de terminar sus estudios profesionales, con 21 años, decidió irse a Estados Unidos. En Nueva York, Andrés comenzó a trabajar en el restaurante El Dorado Petit que cerró por problemas de gestión dos años después. Entonces José se marchó a la capital estadounidense, Washington, donde se instaló y sigue viviendo. Actualmente, Andrés supervisa varios restaurantes de gran prestigio y éxito en Washington, que tienen en común las especialidades latinas en general y españolas en particular.
El Restaurante Jaleo fue el primero en introducir la cocina de tapas en Estados Unidos. José Andrés también supervisa las especialidades de Café Atlántico, inspirada en la cocina de Hispanoamérica; Zaytinya, cocina griega-turca; Oyamel, cocina mexicana tradicional; y minibar by José Andrés, cocina de autor y restaurante en espacio reducido.
Entre 2005 y 2007 dirigió y presentó un programa semanal de cocina en la cadena pública de televisión en España.
José Andrés en el evento de la lista Time de 2012.
En noviembre de 2013 obtuvo la nacionalidad estadounidense, después de haber residido y trabajado en el país durante 23 años.2

miércoles, 21 de enero de 2015

España perdió más de 30 barcos mientras ayudaba a la independencia de EE.UU.

España perdió más de 30 barcos mientras ayudaba a la independencia de EE.UU.

Día 21/01/2015 - 12.51h

Recuento del esfuerzo bélico que acompañó a la ayuda financiera y los méritos de Gálvez, ya reconocidos por Washington

Más de 30 barcos perdió España mientras apoyaba la independencia de Estados Unidos. Probablemente el aporte más significativo –y decisivo- español a la independencia de los Estados Unidos, junto con el enorme esfuerzo financiero, fue ese, la propia Armada. A pesar de la relevante e incansable actividad de los Gálvez (Bernardo y Matías) por su entidad, desde el primer día, 22 de junio de 1779, en que España declara la guerra a Inglaterra, la Armada marca la diferencia del conflicto y desactiva el principal recurso militar británico: su propia marina. Todos los detalles del conflicto y la lista de barcos perdidos y su potencial en cañones en el blog Espejo de Navegantes

domingo, 28 de diciembre de 2014

Bernardo de Galvez de Malaga a USA

El Senado de Estados Unidos concede la ‘Ciudadanía Honoraria’ al militar malagueño Bernardo de Gálvez

 | 07 Diciembre 2014 - 20:40 h.
El Senado de Estados Unidos se ha sumado al Congreso y ha aprobado la concesión del título de ‘Ciudadano Honorario’ al militar y político malagueño Bernardo de Gálvez, según ha confirmado la Embajada de España en el país. De Gálvez, nacido en Macharaviaya en 1746, jugó un papel decisivo en la guerra de la independencia americana. La firma del presidente Barack Obama validará este acuerdo.
Esta distinción es la máxima que Estados Unidos hace a los extranjeros y sólo la ostentan hasta el momento siete personalidades, entre ellas la Madre Teresa de Calcuta, el primer ministro británico Winston Churchill o el general La Fayette. La Embajada ha transmitido a la Diputación de Málaga su agradecimiento al papel jugado por el presidente, Elías Bendodo, en la tramitación de este honor.
De hecho, Bendodo visitó el pasado mes de junio la ciudad de Washington y se entrevistó con el embajador de España, Ramón Gil-Casares; el senador Robert Menéndez, presidente de la comisión de Asuntos Exteriores y líder de la minoría hispana; y el congresista Jeff Miller, que impulsaba la iniciativa para conceder a Bernardo de Gálvez el título de Ciudadano Honorario.
Asimismo, la Embajada ha agradecido a Bendodo el empeño mostrado en dichas reuniones para que el Congreso de EE UU cumpla una resolución de 1783, en la que acordaba colgar un cuadro de De Gálvez en sus paredes como reconocimiento a sus heroicas actuaciones en las batallas de Pensacola, Mobile y Alabama, claves en la victoria del ejército estadounidense sobre el británico.
Ese acto de colocación del cuadro tendrá lugar este próximo martes, 9 de diciembre. El presidente, en nombre de la asociación ‘Bernardo de Gálvez’, entregó en junio en la Embajada de España el retrato del estadista macharatungo. Es una obra del pintor malagueño Carlos Monserrate, basada en un cuadro de 1784 atribuido a Mariano Salvador Maella.
Además, en esa visita se acordó impulsar acciones para difundir la imagen e historia de Bernardo de Gálvez en Estados Unidos, como una exposición itinerante, la elaboración de un documental sobre su vida y vigencia en la memoria histórica estadounidense, la celebración de un seminario internacional sobre su papel en la historia y la incorporación de su figura en los libros escolares.
Bernardo de Gálvez fue nombrado gobernador de Luisana en 1776 y su intervención se consideró tan decisiva para la independencia de Estados Unidos que en el desfile de vencedores marchó junto a George Washington, primer presidente de los Estados Unidos de América, por las calles de Filadelfia. El rey Carlos III, en reconocimiento a sus triunfos, concedió a Bernardo de Gálvez el ascenso a teniente general y el título de Conde de Gálvez, añadiéndole ‘Yo Solo’ a su blasón.
En homenaje a su figura, la Diputación de Málaga también ha cedido a Macharaviaya una escultura de De Gálvez, obra de Jaime Pimentel, que está colocada en la plaza Matías de Gálvez, frente al Ayuntamiento. Además, el Día de la Provincia de este año se ha celebrado en el pueblo natal del militar.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Derrota de los Ingleses en 1625

1625. Lo de los validos pelotas no es sólo cosa española, y así, el duque de Buckingham alentó al rey Carlos I de Inglaterra a aliarse con las provincias de los Países Bajos para romper la llamada Pax Hispánica y empezar una broma que duró Treinta Años. Con esa pretensión absurda de que son mejor en la mar, se lanzaron al asedio y conquista de Cádiz (como principio para darnos en lo que era la puerta de nuestras provincias del otro hemisferio) con unas fuerzas de 90 barcos y 10.000 soldados de infantería. Nuestro duque de Medina Sidonia y el gobernador de Cádiz, Fernando Girón, con la mitad de hombres, no sólo repelieron el desembarco, sino que causaron gran mortandad entre los atacantes, dejando en el fondo del mar no menos de 30 navíos enemigos. Un descalabro que les hizo pensar que mejor les salía a cuenta luchar contra los franceses de un tal Richelieu.
4.- 1704. Tiene gracia que la que podamos considerar, pérdida y victoria en este caso inglesa, no ya fuera de nuevo apoyada por los holandeses (cada vez me está sentando mejor recordar el gol de Iniesta), sino por otros españoles enfrentados por cuestiones dinásticas. Pues en esa Guerra de Sucesión entre austracistas y borbónicos, al final todos perdimos. Y en esa, fue cuando perdimos Gibraltar. Nos quedamos mancos de una de las hercúleas columnas de nuestro blasón. Diego de Salinas, gobernador de la ciudad, apenas contaba con un centenar de hombres de armas, y viejos cañones de la época del emperador Carlos. El almirante Rooke, contaba con más de 4.000 para desembarcar y tomar la que se empecinó en ser fiel a Felipe V. La imposible defensa se intentó, no sin algún éxito para los defensores; pero viendo el gobernador el problema de las grandes bajas que se podían producir a mujeres y niños en una plaza indefendible con los medios que contaba, parlamentó con dignidad, saliendo finalmente habitantes y soldados, con armas y banderas, y con el pendón de la ciudad flameando al ritmo del parche de los tambores. Perdiose el Peñón, pero no el honor.

Los Ingleses Toman cadiz en 1589

1589. Tras el cisma, y que la hereje Isabel I desdeñara casamiento no ya con Felipe II que, por cierto, fue rey de Inglaterra con todas las de la ley antes que de España, sino hasta con el apuesto Jeromín; tras la pesadez del pirata Drake de darse vueltas por nuestro litoral, ora por Cádiz, ora por Lisboa; y tras el fallido ataque de nuestra Armada (aquella que los anglos, luego y para mayor gloria propia, llamaran Invencible) y no por haber perdido en lucha que nunca fue realmente, resulta que se ponen gallos y nos hacen una contraamada, que pocos de ellos quieren recordar, pues al glorioso sir Francis Drake se le dio la del pulpo. Especialmente en A Coruña (que lo hacen muy bueno), donde de nuevo una mujer se convierte en heroína, como lo fue María Pita, que con su grito "quien tenga honra, que me siga" mató al alférez inglés que creyó que lograría plantar su pendón en la invicta ciudad. De tal exitosa campaña, los ingleses perdieron 40 navíos, lo que permitió que recuperáramos de nuevo nuestra supremacía naval.

Durante treinta años. Isabel I de Inglaterra y Felipe II de España, habían sido enemigos implacables, pero siempre aparentando una normalidad en su relaciones. El rey de España soñaba con su política misional de restablecer el catolicismo en Inglaterra y por ello alimentaba de todas las formas inimaginables a los católicos ingleses, pero siempre con el ojo puesto en su enemigo tradicional, Francia y con el temor de perder a la poderosa Inglaterra, su aliado en otros tiempos. Isabel por su parte tenía un enorme respeto por el poder militar español y por consiguiente temía una alianza de España con los irlandeses, que siempre buscaban las mil maneras de emanciparse de Inglaterra.
Otra de sus pretensiones era que los españoles estuvieran lejos de los Países Bajos, a los que ella consideraba “un puñal apuntando al corazón de Inglaterra” y por ello no dejaba de ayudar a “los mendigos del mar” holandeses.
 
 
(Retrato de Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz. Nunca se podrá saber que hubiera pasado si este insigne marino hubiera podido comandar la Invencible.)
Hasta que el rey Felipe (1) se decidió a enviar una poderosa flota, dotada de muchos y magníficos navíos, que llamada “la Invencible” , nombre que luego prevaleció un cierto sentido del humor, después de la derrota. El 30 de enero de 1588, moría Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, en quien en un principio se había pensado para comandar la armada y el rey confió el mando de la misma a un gran señor andaluz: Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, VII duque de Medina Sidonia. El mismo duque que había declarado, que no era hombre de mar, ni de guerra.
 
 
.(Retrato de Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, en el palacio de Medina-Sidonia.)
 
Acostumbrado el marqués de Santa Cruz, a las tácticas mediterráneas de los grandes navíos, el también hubiera tenido dificultad en la navegación en el mar del Norte y en la manera de combatir de los ingleses, pero no cabía ninguna duda que su gran capacidad de mando como marino y gran capitán, seguramente le hubieran hecho sortear estas dificultades. Medina Sidonia no conocía táctica militar ninguna, no era un guerrero. Su lealtad al rey estaba fuera de toda duda, pero no soportaba personajes excesivos, como Juan de Austria, el duque de Alba y el mismo Santa Cruz lo veía como un dócil instrumento que nunca ponía trabas a sus planes.
 
 
(Bandera de la Armada Invencible)
 
 
LA ARMADA INVENCIBLE.
 
 
 (Acción decisiva en Calais, el ataque a medianoche por ocho brulotes ingleses que obligaron a los españoles a reducir sus cables y escapar hacía el Este.)
 
La Armada estaba compuesta por 137 buques de guerra y 25.696 soldados aparte los Tercios del duque de Parma, Alejandro Farnesio, que se les unirían más tarde , partió de Lisboa el 20 de mayo de 1588. Después de una navegación muy problemática tuvieron el primer contacto con la flota inglesa de lord Charles Howard, primer conde de Nottingham, el día 21 de julio. La superioridad de los marinos ingleses , tanto en maniobralidad como en táctica artillera , en su propio mar ,hizo que la Armada se refugiara en Calais, donde Medina Sidonia pidió al duque de Parma que se embarcara, pero Alejandro Farnesio se negó, debido a la inestabilidad del mar. Realmente no hubo un combate entre ingleses y españoles en el estrecho, sino un desgaste continuo de “la Invencible”, acosada por los ingleses, que rehuían el combate y dispersada por la furia marina, que las fortalezas flotantes hispanas eran incapaces de eludir. La retirada se imponía y ello llevó a uno de los mayores desastres navales de la Historia. Muchos buques de estrellaron contra las costas de Escocia, Irlanda e Inglaterra y millares de hombres se ahogaron y tampoco se tuvo piedad de los supervivientes. Solo 60 navíos y unos 10.000 hombres(5.000 según los ingleses) lograron retornar a las costas españolas.
 
 
(El Santa María de la Rosa naufragó en Blasket Cove, en el sudoeste de Irlanda. Solo se salvó un marino del naufragio, un marino italiano llamado Giovanni que fue interrogado por los oficiales ingleses y ahorcado.(2)
 
 
(Lord Charles Howard , primer conde de Nottingham y Lord High Admiral of England , comandante de la flota inglesa. National Maritime Museum de London.)
 
En la Inglaterra de Isabel I no se apercibieron de su victoria, según los historiadores, ya que la catástrofe fue fragmentaria y dispersa y no se pudo calcular la magnitud de la misma , en ese momento, ya los ingleses temían que los navíos españoles hubieran encontrado un puerto de refugio seguro en España. Hasta el abril de 1589, la reina Isabel no se dio cuenta de la ruina de “la Invencible” y el 13 de ese mismo mes , zarpaba de Plymouth, la mayor armada , formada en mucho tiempo ,  por los ingleses , (costeada la expedición el propio  tesoro real , además de la inestimable ayuda de comerciantes, nobles y del gobierno holandés). Esta Armada estaba compuesta entre 170/200 barcos y 27,667 hombres, otras fuentes la cuantifican en 180 barcos y 23.375 hombres, superando en todo a nuestra “Invencible” ; 137 barcos y 25.696 hombres , comandada por Sir Francis Drake, como almirante y Sir John Norreys, como general encargado de las tropas de desembarco.
 
 
(Combate , en aguas del Canal, entre la “Invencible” y los ingleses. Cuadro atribuido a Aert van Antum , Museo Marítimo Nacional de Londres. En esta obra se aprecia la táctica empleada por los ingleses, que consistía en lanzar brulotes contra las naves españolas, a los que comunicaban el fuego y el consiguiente desorden.)
 
Pero esta Armada tenía dos puntos débiles, solo 2.000 de sus soldados eran veteranos y el resto no tenían ninguna experiencia militar e Inglaterra tampoco la poseía para acometer una empresa de estas  características, ni disponía de una logística adecuada , ya que los suministros se preveían insuficientes desde el primer momento. Aparte de esto no disponía tampoco de mandos adecuados para esta expedición, ya que sir Francis Drake no era un comandante de grandes flotas, sino un corsario(Drake se supo atribuir el mérito de la destrucción de la Invencible , en detrimento de Howard, lo cual fue muy criticado por sus compañeros).
 
 
(Un barco holandés zarpa del puerto para ir a reforzar la Armada inglesa.)
 
Desde un primer momento afloraron los problemas, los aliados holandeses no contribuyeron con todos los barcos prometidos , a lo que se sumaron las deserciones de 2.000 hombres en unas  20 naves,  además las condiciones atmosféricas retrasaron la partida de la Armada. Drake dividió la Armada en cinco escuadrones, comandados por el mismo , desde el “Revenge” : Norreys y su hermano Edward , mandaban sendos escuadrones, Thomas Fenner y Roger Williams, el resto.
 
(Embarcaciones inglesas del siglo XVI. Galeón. Embarcación capitana de la armada inglesa en la batalla naval contra los españoles en 1588. Rambargo. Especie de galera de poco porte sin postizos y con reducto en la proa.

Contra los designios reales, la Armada se dirigió contra La Coruña, en lugar de hacerlo contra Santander, uno de los puertos donde se reparaban los navíos de “la Invencible”, debido a la presión de los armadores ingleses a Drake y Norreys para obviar uno de los principales objetivos de la Armada ; destruir el resto de “la Invencible” e ir contra Lisboa. Los armadores ingleses, querían grandes beneficios y previsiblemente con el saqueo del puerto cántabro, no verían satisfechas sus expectativas, ya que ellos tenían los ojos puestos en saquear la riquísima Lisboa. De todos modos, Drake y Norreys no quisieron saltarse las órdenes reales en su totalidad y buscaron un objetivo intermedio que era el puerto gallego, que según unas informaciones disponía de un tesoro de millones de ducados y después zarpar contra la capital lusa.
Tanto en La Coruña como en San Sebastián había fondeado barcos de “la Invencible” para su reparación, así también esta parte del mandato regio sería obedecida y así con las naves repletas se marcharía contra Lisboa, capital del país recientemente incorporado al Imperio español , ya que contaban con el apoyo de uno de los pretendientes al trono portugués Antonio, prior de Crato, que había prometido a Isabel, que con su sola presencía, sublevaría a sus partidarios contra los españoles y con ello Inglaterra pasaría a ser aliada de la Portugal reconquistada y posteriormente se adueñaría de alguna de las Azores, en el Atlántico y desde allí pondrían en jaque los convoyes españoles.
 

Cosme Churruca Nació en motrico

Infancia y juventud

Para hallar el origen de este marino, es necesario viajar hasta un municipio de Guipúzcoa, donde vino al mundo hace más de 250 años. «Churruca nació en Motrico, una pequeña localidad vasca, el 27 de septiembre de 1761», afirma Jose Luis Corral, autor del libro «Trafalgar».
De familia reconocida (su padre era el alcalde de Motrico), Churruca sintió desde pequeño una fuerte atracción por el mar. Sin embargo, parece que primero recibió la llamada de la fe, pues llegó a iniciar con pocos años estudios eclesiásticos con la firme intención de ordenarse sacerdote.
«Estudió en el seminario de Burgos, aunque eso era habitual en muchos jóvenes, pues no había demasiadas posibilidades. Pero, al final, dejó el camino del sacerdocio cuando un amigo le habló de la mar y de las aventuras que allí se podían correr», añade el escritor.
Tras poner fin a sus estudios, un joven Churruca de 15 años se enroló en la Compañía de Guardias Marinas de El Ferrol para consolidar su formación naval. Allí destacó entre el resto de sus compañeros hasta que se graduó en 1778. Una vez licenciado, recibió un ascenso como premio a su precocidad. A su vez, ese mismo año comenzaría su carrera marítima a bordo del navío «San Vicente».

Primera acción naval

Después de navegar como aprendiz en varios barcos, Churruca llevó a cabo su primera acción de guerra en 1781, año en que se vería las caras por primera vez contra los ingleses. «“Aprovechando” la derrota de Inglaterra en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, España llevó a cabo algunas acciones para intentar recuperar Gibraltar, como el asedio de diciembre de 1781, en el que Churruca participó», señala el experto.
Churruca, el español que murió combatiendo contra seis navíos en Trafalgar
MUSEO NAVAL
Imagen de Churruca
Pero, finalmente la Armada Española no consiguió su objetivo y cayó derrotada. «El ataque fue infructuoso ante la potencia de fuego de las baterías inglesas ubicadas en la Roca», señala Corral, que determina a su vez que Churruca arriesgó su propia vida para salvar a multitud de heridos.

Expediciones al fin del mundo

Varios años después, en 1788, el español inició una expedición científica con los paquebotes «Santa Casilda» y «Santa Eulalia». Concretamente, se embarcó en el segundo viaje que partía hacia el extremo meridional de Sudamérica para investigar el Estrecho de Magallanes. De esta forma, y como determina Corral, hizo valer sus conocimientos en «geogafía, cartografía náutica, y astronomía -estos últimos imprescindibles para los marinos-».
«Estudió el estrecho de Magallanes en 1788 bajo las órdenes del capitán de navío Antonio de Córdova, y con su amigo Ciriaco Cevallos. Churruca fue el encargado de la cartografía del estrecho y de las observaciones astronómicas en esa zona austral», determina el historiador.
Desgraciadamente, una cruel dolencia atacó al guipuzcoano tras sus primeras misiones. «Sufrió de escorbuto, enfermedad muy frecuente entre los marinos, y le propinó secuelas durante toda su vida», determina el historiador.
Pero nada podía detener a este vasco español y a sus ansias de aventuras. Por ello, en 1792 se embarcó como capitán en una expedición dirigida por José de Mazarredo. El objetivo, en este caso, era llevar a cabo una serie de estudios hidrográficos para la reforma del atlas marino de la América septentrional, los cuales fueron ampliamente utilizado en Europa. Tal fue su reconocimiento que recibió el título de Capitán de Navío a su vuelta en 1794 (más de dos años después de su partida).

Gran Bretaña, la obsesión de Napoleón

Tras haber recorrido medio mundo, el marino vasco eligió retomar la vida militar. Por ello, en 1799 partió a bordo del navío de línea «Conquistador» hacia la ciudad francesa de Brest por órdenes del Primer Cónsul Napoleón. Y es que, en aquellos años España era una gran aliada de Francia, cuya obsesión era acabar con la potencia y el dominio de Gran Bretaña en el mar.
Para ello, Napoleón se valdría de la potencia naval española, en aquellos años de las más destacadas a nivel internacional. «España era una nación títere de Francia, que anhelaba sumar al suyo el poder naval de España, y sus navíos de guerra», determina Corral.
Enviar una flota a esta población del norte de Francia era clave para Napoleón, pues pretendía rodear Inglaterra para, llegado el momento, darle el golpe definitivo con un ataque a gran escala. Esto provocó que varios capitanes españoles, entre ellos Churruca, se mantuvieran en Brest hasta el año 1802. A pesar de todo, su trabajo no fue en balde, pues tal era el agradecimiento del «pequeño corso» que regaló al marino un sable y dos pistolas de presentación, todo un honor para la época.
Ya en España, el español se volvería a hacer famoso al escribir un tratado de puntería para la artillería de Marina. Después de publicar este «best seller», Churruca solicitó el mando del navío de línea «San Juan Nepomuceno», a bordo del que viviría sus últimas horas de la forma más heroica que se puede imaginar.

Trafalgar, la contienda que cambió la historia

Churruca, el español que murió combatiendo contra seis navíos en Trafalgar
MUSEO NAVAL
Cosme Damián Churruca
El verdadero reto de Churruca llegó cuando fue llamado a combatir en la contienda naval que cambiaría la historia de España: la batalla de Trafalgar. Esta, se produjo cuando la armada británica cercó a la flota formada por buques españoles y franceses cerca del cabo Trafalgar (en Cádiz). Definitivamente, había llegado la hora de saber quién daría un paso adelante en la larga guerra entre el «pequeño corso» y la «pérfida Albión».
«En la guerra entre Inglaterra y la alianza Francia-España era muy importante el control del estrecho de Gibraltar. Napoleón había decretado el cierre de todos los puertos del continente europeo a los navíos ingleses, que tenían en Gibraltar su gran base para sus naves en el Mediterráneo. La batalla de Trafalgar fue, por así decirlo, la batalla por el control del Estrecho y, por tanto, del Mediterráneo», sentencia Corral.

A los buques

Aquel 21 de octubre de 1805, frente a las costas gaditanas, se sucedería una de las batallas navales más grandes de la Historia. «La Armada combinada hispano-francesa estaba formada por 33 navíos (15 españoles y 18 franceses) y la inglesa por 27; además de naves de menor porte, como varias fragatas, bergantines y corbetas por ambos lados», explica el historiador.
En cambio, la victoria se planteaba dificultosa para los españoles y franceses, pues eran conocedores de lo bien pertrechada que estaba la flota británica y sabían quién estaba a su mando: el archiconocido Nelson, un estratega que había ofrecido a su país decenas de victorias.
«La armada inglesa la mandaban los vicealmirantes Horacio Nelson (fue nombrado almirante después de muerto) y Cuthbert Collingwood, como segundo. La flota combinada, por su parte, la mandaba el almirante francés Villeneuve, y su segundo el contraalmirante Dumanoir», determina el experto.

La batalla para Churruca

A bordo del «San Juan Nepomuceno», Churruca se preparó para la batalla sabiendo de antemano la ardua tarea que le esperaba, pero sin perder el valor en ningún momento. Tal era su determinación que, un día antes de entrar en combate, envió una carta a su hermano en la que se despedía diciendo: «Si llegas a saber que mi navío ha sido hecho prisionero, di que he muerto». No había duda, para el marino era la victoria o la defunción.
Churruca, el español que murió combatiendo contra seis navíos en Trafalgar
Batalla de Trafalgar
El día 21 comenzó la contienda. Pero, para desgracia de Churruca, al mando de la flota hispano-francesa se encontraba Villeneuve, quien hizo uso de unas estrategias despreciadas en todo momento por el vasco. «Para empezar, Churruca obedeció las órdenes de Villeneuve de salir de la seguridad del puerto de Cádiz, en contra de su opinión, pues sabía que la flota inglesa estaba mucho mejor preparada», explica Corral.
Ya en batalla, Villeneuve ordenó a su flota formar una extensa hilera para «cañonear» a los navíos enemigos. «La armada combinada formó una línea demasiado alargada, y viró sin sentido; la armada inglesa se lanzó en punta de flecha al centro de la formación para romper la línea y fraccionar en dos la escuadra hispano-francesa, ganando así una enorme superioridad», sentencia el experto.
Desde el comienzo, la contienda había dado un vuelco a favor inglés debido a la precaria estrategia de Villeneuve. Y es que, muchos de los barcos aliados se enfrentaron en clara inferioridad numérica a los británicos mientras algunos de sus compañeros todavía no habían entrado en combate. Precisamente eso le sucedió al «San Juan Nepomuceno» de Churruca, al que la ruptura de la línea le obligó a combatir contra nada menos que seis navíos británicos a los que puso en serios aprietos gracias a su habilidad.

La muerte de un héroe

Pero, finalmente, el destino fue cruel con el vasco pues, mientras dirigía el combate desde el puesto de mando, una bala de cañón le arrancó la pierna derecha por debajo de la rodilla, según afirma Emilio Aléman de la Escosura, director de la Fundación del Museo Naval.
Sin embargo, ni siquiera una herida tan grave pudo inmovilizar a Churruca, que se mantuvo en su puesto e, incluso, arengó a sus soldados para seguir combatiendo a pesar de que la derrota era segura. «Además, se dice que al perder la piernas y no poder mantenerse en pie ordenó que trajeran un cubo con harina (o con arena en otras versiones) y allí metió el muñón para mantener la estabilidad», explica Corral.
Al final, y para desgracia de sus marineros, Churruca acabó muriendo desangrado. De él se dice que no se quejó en ningún momento y se mantuvo estoico hasta el final. De hecho, ordenó clavar la bandera de su barco para que no fuera arriada tras el abordaje inglés. A su vez, dio órdenes antes de fallecer de que nadie se rindiera mientras en su cuerpo hubiera un leve aliento de vida.
Pero de poco le valió, pues, cuando se disipó el humo de los disparos, no había duda: los españoles habían sido derrotados y muchos de sus buques capturados. Los ingleses habían vencido en Trafalgar.

Obstinado tras la muerte

Finalmente, el marino de Motrico protagonizó una curiosa anécdota incluso después de muerto. Esta se produjo cuando los seis capitanes ingleses pidieron al oficial de mayor rango del «San Juan Nepomuceno» que entregara, como era tradicional, la espada del capitán vencido a aquel de ellos que hubiera derrotado a Churruca. En ese momento, y para sorpresa de todos, el español les dijo que, entonces, deberían partir el arma en seis trozos pues, de haber atacado uno a uno, no habrían vencido al vasco nunca.
«Con su muerte, España perdió uno de los mejores marinos de la época, probablemente el más preparado y el único que tenía conocimientos geográficos comparables a los de los mejores marinos ingleses o franceses», añade el historiador.

3 Preguntas a Jose Luis Corral