jueves, 1 de septiembre de 2011

Los Agotes o Hugonotes en Elizondo

Los agotes, ha sido una comunidad discrimanada al menos durante ocho siglos, desde el siglo XII hasta el XX. Su presencia se centra principalmente en el Valle de Baztan (Navarra) y en el barrio arizkundarra de Bozate, aunque también hay constancia de su presencia en el Valle del Roncal (Navarra) y en el Pais Vasco. De hecho se detecta su presencia por el País Vasco francés, Navarra, Guipuzcoa, Béarn, Huesca y Aquitania.

Según algunas fuentes, se les considera gentes de ascendencia goda que despues de la invasión musulmana y franca quedaron aisladas en los Pirineos sin nulo o escaso contacto con otras gentes. El nombre podriá proceder del Bearnes "cas-gots" (perros godos) y por contracción "cagots" y de ahi "got" (godo).

Para otros autores, como J.Altadil, "agote" significa confinado por enfermedad de la boca, y "Bozate" confinado por afonía, o confinamiento de afonícos.

Se les ha llamado: cagots, agots, agotak, gafos, crestias, leprosos, mesilleros, chistones o chistrones, lazdres, mesegueros, gezitas, patarinos, carpinteros, cristianos de San Lazaro, colliberts, gahets, oiseliers ... etc.

Según Pio Baroja eran de, "cara ancha y juanetuda, esqueleto fuerte, pómulos salientes, distancia bicigomática fuerte, grandes ojos azules o verdes claros, algo oblicuos. Cráneo branquicefálo, tez blanca, pálida y pelo castaño o rubio; no se parece en nada al vasco clásico. Es un tipo centro-europeo o del norte. Hay viejos de Bozate que parecen retratos de Durero, de aire germánico. También hay otros de cara más alargada y morena que recuerdan al gitano".

Según Cenat Moncaut "son de cabeza grande, cuerpo raquítico, piernas torsas, bocio, mirada indecisa y apagada, palabra vacilante". Este aspecto lo relaciona con el hambre y la miseria, y la abundancia de agua de las altas montañas que ocasionaria el bocio.

Michel Francisque, los vé descendientes de los godos, con rostro blanco colorado, pelo rubio, ojos azules grisaceos, frente convexa, lóbulo hinchado y redondo, y también sin lóbulo en las orejas. Esta última es una de las caracteristicas más extendidas sobre sus personas para su reconocimiento como agote. Se atribuye esta carencia lobular al hecho de haber nacido de noche.

Otros autores consideran a los agotes como comunidades cátaras huidas de Francia y que se escondieron en los Pirineos para escapar del rey de Francia y del Papa por su disidencia religiosa, lo que motivó un odio profundo hacia estas comunidades. Esta tesis no es muy acertada ya que la cruzada cátara comienza a principios del siglo XIII y la presencia de agotes ya existia con anterioridad.

Investigaciones mas recientes apuntan a que se trataría de una serie de delincuentes fugitivos de leproserías galas que se habrian refugiado en los Pirineos para escapar de la justicia.

Los agotes fueron un pueblo que fue tachado de maldito en la época medieval, fueron discriminados salvajemente por la ignorancia de sus vecinos, desde pueblo maldito, pasando por herejes, descendientes de leprosos, pactos con el diablo e incluso que tenian rabo.

Desde que se tiene constancia de su existencia han sufrido marginación social y religiosa hasta bien entrado el siglo XX.

En su origen maldito, podemos citar como causa principal la lepra, existia la lepra roja (la mortal), la lepra blanca (una afección cutanea, psoriasis tal vez) que se curaba y si no, existia la lepra moral. Según la Biblia, este mal de lepra moral, se recluia en el interior, y se dice que es hereditaria, entonces al pasar de padres a hijos ya no importaba lo demas, eran hereditarios de lepra moral con lo que eso implicaba.

El nombre cagot aparece por primera vez escrito en el Libro de oro de la catedral de Bayona, en el año 1260 (no hay que perder de vista que la quema de los cátaros en Montségur, ocurrió en el año 1244).

Un documento que ha llegado hasta nosotros es una Bula pontificia fechada el 13 de mayo de 1515, en la que se recomienda al Chantre de la catedral de Pamplona el examen de la petición que los agotes elevaron al Papa para que se les tratase como al resto de los fieles. La sentencia eclesiastica en su favor no surtió demasiado efecto en la práctica, como tampoco lo hicieron sendos decretos dictados en 1534 y 1548 por las Cortes de Navarra a favor de este grupo marginado.

En 1673, Pedro de Ursúa (defensor de los agotes) escribió un alegato a favor de alguno de ellos para que se les reconociera como originarios de Baztan.

El 27 de diciembre de 1817 se promulgó una ley por la que se suprimian todas las discriminaciones que existian, y se aprobaba la igualdad de derechos con sus vecinos de Arizkun, Baztan y Navarra.

La mayoría de los registros referentes a los agotes se corresponden con actas de bautismo, defunciones, donde la palabra agote aparece tras el nombre correspondiente, asi como actas matrimoniales, relaciones con el clero y la nobleza y demandas de comunidades agotes, quejandose como ya hemos visto del trato dispensado por el resto de los fieles.

Fueron un pueblo muy odiado, se le atribuian toda clase de males y fechorias, y se llegó al extremo que para distinguirlos se les obligaba a llevar en la espalda, en sitio bien visible, una señal en forma de pie de gato de color rojo o una pata de oca, y tenían que hacer sonar una campanilla o unas tablas que se llamaban cliquetas en su recorrido para avisar de su presencia.

Las caracteristicas fisico-morales que se les atribuian junto con su origen desconocido hicieron de ellos una raza maldita, y como tal fueron recluidos en barrios separados de los demás, no permitiendoles vivir en el pueblo mismo ni mostrar el escudo blasonado en sus fachadas, y mucho menos casarse con los naturales, sino entre ellos mismos. En la iglesia debian ocupar un lugar aparte, en el fondo, a la izquierda, debajo del coro, teniendo una pequeña puerta de acceso exclusiva para ellos (la llamada Agoten Athea). En los actos religiosos, se les trataba con todo tipo de discriminación: no podian acceder a la parte delantera de la iglesia, no pasaban por la pila de agua bendita (solian tener una propia), el monaguillo descendia a recibir su ofrenda, que se apartaba de las demás.

Se les daba la paz con el portapaz puesto al reves y cubierto con un paño. En algunos lugares se pretendia que ni se les diese la paz, sino dejársela en un banco donde ellos la pudieron tomar. No podian ser ordenados sacerdotes.

En Baztan, por ejemplo, no podían sentarse a la misma mesa que los naturales baztaneses, y en la iglesia de Arizkun una verja los separaba de ellos.

No podian cultivar la tierra, ni criar ganado, no podian andar descalzos bajo pena de abraserles las plantas de los pies con un hierro candente, ya que se decia que todo lo que tocabán se contaminaba (de ahi que fuera relativamente corriente que los agotes cojearan). No podian acudir a bailes y fiestas.

Exite un documento de 1597 que dice asi ¡¡ Cállate agote !! Tu opinión cuenta menos que la de un perro. ¡No eres nadie!.

Aun hoy en dia se encuentran lugares con la denominación de fuente de los agotes, barrio de los agotes, calle de los agotes, pues eran obligados a tener sus propias fuentes, barrios, calles e inclusos cementerios.

Sin embargo también hay testimonios a su favor, se decia que tenian alma de músicos, eran los txistularis, tamborileros y bertsolaris de las tierras navarras y destacaron como poetas.

Como todo lo que tocaban lo contaminaban ejercian los oficios de carpintero, sepultureros, canteros ya que entonces se creian que estos materiales no transmitian la enfermedad. Si bien estos oficios los pudieron realizar conforme el paso del tiempo.

En algunos lugares se les obligó a llevar sobre el hombro una pata de oca de color anaranjado.

Hacian también tornillos de prensa, carrocerias, bancos, la parte mecánica de los molinos, elevaron campanas, construyeron naves e hicieron puentes. También hacian las sogas para los ahorcamientos y la gente no agote no querian ser carpinteros por temor a ser confundidos con ellos. No eran pues siervos, gozaban de la protección de la iglesia y de una libertad en términos muy restringidos. Estaban libres de perchas, pero también de derechos vecinales.

Algunos autores suponen que los agotes al realizar trabajos manuales de carpinteria y canteria serian los constructores de muchas iglesias y fortalezas regidas por los templarios, ya que según estos al ser un pueblo maldito y excluido los agotes no hablaban y los conocimientos iniciaticos pasaban de padres a hijos en el mayor secreto. La orden del Temple fue la única orden que tenía una cierta relación con los agotes.

Según Eusebio Bartolome en su libro Nuevo Baztan "lo cierto es que, con la sospecha y el temor a la lepra, se les fue encerrando en un circulo moral y psicológico peor que el sanitario. Los tuvieron por leprosos. Las leyes les sentenciaron como a tales. Y la experiencia nos enseña que, cuando escasea la cultura y abunda la ignorancia, la inteligencia está muy despierta para inventar toda clase de cuentos y fábulas con que cargar las espaldas de los odiados."

Pruebas a su favor de que todo lo que se decia era mentira, es que los agotes no morian de lepra, y eran buenos cristianos que acudian regularmente a misa, por lo que el san benito de que eran herejes o hacian pactos con el diablo era pura fantasia.

Hasta el siglo XIX, en España se exigió la presentación de un certificado de limpieza de sangre, para acceder a la Universidad, entrar en el ejercito, la iglesia o el funcionariado, en el que se hiciera constar que el poseedor del mismo no era judío, musulman, converso o agote. Este certificado en Francia, desapareció con la revolución.

Cátaros Franceses en Elizondo

Huida de los cátaros
Tras la casi total eliminación de los cátaros, estos emprendieron el camino del destierro, hacia varios países europeos, principalmente a Italia y España.

Creándose la figura de los “ductores heritocorum” o sea los “pasadores” estos personajes se especializaron, en ayudar a huir a los cátaros, en principio por dinero, y posteriormente ya de una manera mas voluntaria, movidos por la compasión suscitada, en base de la precariedad a la conservación de la vida de los cátaros

Estos pasadores, ( de nacionalidad francesa e italiana) iban dirigiendo a los cátaros por los túneles y conductos secretos que muchos castillos cátaro poseían, al mismo tiempo los huidos cátaros eran proveídos, con ropajes diferentes a los suyos, cambios de nombres, y sin ningún signo o costumbre que los pudieran delatar como cátaros, los cuales se adaptaban pronto a los lugares de sus nuevas residencias, siguiendo ejerciendo los diferentes oficios que aprendieran en el adoctrinamiento de los perfectos cátaros, por lo que las gentes los acogían de buen grado, dada la falta que existía, de buenos artesanos en muchos lugares.

Los huidos cátaros también pudieron contar a parte de los pasadores, conocedores de los más recónditos caminos, con la complicidad de muchas otras gentes, de los lugares por donde atravesaban los fugitivos, en forma de dinero, ropas o alojamientos.

Los pasadores, habían de conocer bien el terreno que pisaban, ya que la Inquisición sabedora de los movimientos cátaros en zafarse de su justicia, estaba aun muy presentes, en las encrucijadas y todos aquellos lugares donde los cátaros pudieran asentarse, como cualquier otro vecino de villas y aldeas, haciéndose avisar los pasadores por emisarios, de los posibles peligros que pudieran acechas a los cátaros.

A la huida de los cátaro se añadía los peligros que representaban los salteadores de caminos, por cuanto la odisea de los cátaros se fue prolongando durante unos años más, tras la aniquilación sufrida, causada por la persecución de los cruzados y la Inquisición.

Buen número de cátaros, ya sea por sus raíces, o por añoranza de su procedencia, volvieron al Languedoc, a pesar del peligro que conllevaba su presencia en Occitania, logrando ejercer su ministerio clandestinamente; No obstante, años posteriores en que la presencia de los cátaros dejó de suscitar persecuciones o recelos por parte de la iglesia católica, no supieron aprovechar la coyuntura favorable a los cátaros, al no transmitir su cultura a las nuevas generaciones, quedando así olvidados para siempre.

Aun a pesar de los peligros existentes, algunos de los huidos cátaros pudieron atravesar los Pirineos, adentrándose en España, principalmente en Cataluña, pero esa es otra historia de los cátaros, no exenta de peligros, pero ya sin la fuerza que suscitaron en la tierra de donde provenían y desarrollaron su religión.

sábado, 27 de agosto de 2011

Antonio Pigafetta 1480 a 1530

Antonio Pigafetta
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Antonio Pigafetta
Antonio pigafetta.png
Retrato del que se pensó que era Antonio Pigafetta (Biblioteca Bertoliana, Vicenza) [1]
Nacimiento ca. 1480
Vicenza
Fallecimiento ca. 1534
Vicenza
Residencia Vicenza
Nacionalidad Bandera de la República de Venecia República de Venecia
Otros nombres Antonio Lombardo[2]
Creencias religiosas Católico
Padres Giovanni Antonino Pigafetta [3]
Familiares Felipe Pigafetta
Obras Primer viaje alrededor del globo

Antonio Pigafetta o de Pigafetta (Vicenza (Italia), ca. 1480 - Vicenza, ca. 1534[4] ) fue un noble del Renacimiento explorador, geógrafo y cronista de la República de Venecia que partió a bordo de la Expedición de Magallanes en su circunnavegación del globo.

Su relato de los hechos, que se conoce como Primer viaje alrededor del mundo o Relación de Pigafetta, es la fuente principal de información sobre el viaje y sus descubrimientos para el mundo occidental, además de la propia vida de Pigafetta. Por primera vez un europeo daba a conocer el estrecho de Magallanes, el Océano Pacífico, la Patagonia o el primer documento disponible acerca del idioma cebuano, de Filipinas. Pigafetta fue uno de los 18 hombres, de 265 en la tripulación inicial, que sobrevivieron a la expedición.

En 1929 se empezó a construir un navío, un destructor de la clase Navigatori, de la Regia Marina (o Marina Real Italiana). Se botó con el nombre de Antonio Pigafetta el 1 de mayo de 1931. Durante la Segunda Guerra Mundial fue una de las unidades más exitosas y activa, fue bombardeada en Túnez en 1943. El 10 de septiembre, para prevenir su uso por los alemanes, se saboteó. A pesar de esto los alemanes fueron capaces de capturar el destructor y mejorar el navío al que llamaron T.A. 44. Aún bajo la bandera alemana, sufrió un bombardeo el 17 de febrero de 1945 hundiéndose el puerto de Trieste.[5]

Un miembro de la familia, Filippo Pigafetta (1533-1604), viajó a África y se hizo conocido en el siglo XVI por la publicación de un libro de viaje del Congo.
Contenido
[ocultar]

* 1 Vida
o 1.1 El viaje
o 1.2 El regreso
* 2 Su obra
o 2.1 Ediciones
o 2.2 Estructura
* 3 Referencias
* 4 Véase también
* 5 Bibliografía
* 6 Enlaces externos

[editar] Vida

Pigafetta, quién se describe en su libro como gentilhombre vicentino[6] pertenecía a una rica familia de Vicenza, en la República de Venecia. Nace entre 1480 y 1491. De su vida se conoce poco y ese poco con inseguridades. Sí se sabe que su padre fue Giovanni Antonino Pigafetta. Aunque se desconoce quién fue su madre, está documentado que Giovanni Antonio tuvo relaciones con al menos tres mujeres, primero con Castellana Terrenato da Caltrano, segundo con Lucia Muzan da Malo y al final con Angela dalla Zoga.[3] Probablemente tuvo buena salud y fue robusto, siendo uno de los pocos supervivientes que logró dar la primera vuelta al mundo.

Desde su juventud se dice que fue conocido por sus estudios en astronomía, geografía y cartografía, conociendo el astrolabio o el uso del imán como brújula.[7] Perfeccionó su educación en la universidad al servicio del jerarca católico Francesco Chiericati, alto cargo en la Roma del papa León X. Estudió conocimientos generales y probablemente el francés.[6]

Hacia 1518 acompañó al nuncio apostólico, Chiericati, a España, donde fue presentado al emperador Carlos I, instalándose después en Barcelona.
[editar] El viaje
Véase también: Expedición de Magallanes

Pigafetta ya en España, conoce y se interesa por el proyecto del navegante portugués Magallanes de abrir una ruta hacia las Indias. El portugués, ya había fracasado al exponer sus propósitos al rey de Portugal y decidió ir a España para exponer al joven rey Carlos I su audaz proyecto, que aceptó. La intención era encontrar un paso marítimo hacia los territorios de las Indias Orientales y buscar el camino que, recorriendo siempre mares castellanos (según el Tratado de Tordesillas), llegase a las islas de las Especias (Molucas), lo que era la llamada ruta hacia el oeste. Algo que ya había buscado Cristóbal Colón sin éxito.
Palacio Pigafetta, Vicenza, 2006. [8]

Es un chico imbuido en el renacimiento, el humanismo y en conseguir la gloria. Es la época del descubrimiento de América, con los viajes de Cristobal Colón, Américo Vespucio y Vasco de Gama, y el mismo escribe:
En el año de 1519 me hallaba en España en la corte de Carlos V, Rey de romanos, en compañía de Monseñor Chericato, Protonotario Apostólico entonces y predicador del Papa León X, de santa memoria, quien por sus méritos fue elevado a la dignidad de Obispo y Príncipe de Teramo. Ahora bien, como por los libros que había leído y por las conversaciones que había sostenido con los sabios que frecuentaban la casa de este prelado, sabía que navegando en el Océano se observan cosas admirables, determiné de cerciorarme por mis propios ojos de la verdad de todo lo que se contaba, a fin de poder hacer a los demás la relación de mi viaje, tanto para entretenerlos como para serles útil y crearme, a la vez, un nombre que llegase a la posteridad.
A. Pigafetta [6]

Provisto de cartas de recomendación fue a Málaga en barco, y a Sevilla por tierra, donde esperó tres meses antes que la escuadra estuviese en situación de partir. La flota estaba compuesta por cinco navíos y más de doscientos hombres. Fue admitido a bordo como pasajero con el cargo de sobresaliente, puesto destinado normalmente a jóvenes de familia noble enrolados como voluntarios en busca de aventuras o experiencia militar. Su nombre queda registrado como "Antonio Lombardo", "Antonio de Lombardía", destinado a la nao Trinidad, capitaneada por Magallanes.[2] Pese a dificultades iniciales con Magallanes, consiguió ganar su confianza y le sirvió como lenguaraz y cartógrafo.
Mapa del primer viaje de circunnavegación mundial, con salida y llegada en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), España.

La expedición llegó a la desembocadura del Río de la Plata con gran cuidado, luego bordeó las costas bajas de la Patagonia, examinó todas las bahías, creyendo siempre encontrar el estrecho tan deseado. El 18 de octubre llegó a la entrada del estrecho.[9] Tres semanas después, Magallanes anotaba la presencia del Cabo Desado,[10] que señalaba el extremo del camino, y bogaba por el Océano Pacífico, siendo así los primeros en encontrar el camino de las Indias por Occidente.

Las penurias del viaje por el Pacífico están relatadas con violento realismo:
El estrecho de Magallanes según Pigafetta, ed. Amoretti, 1800.
Miércoles 28 de noviembre, desembocamos por el Estrecho para entrar en el gran mar, al que dimos en seguida el nombre de Pacífico, y en el cual navegamos durante el espacio de tres meses y veinte días, sin probar ni un alimento fresco. El bizcocho que comíamos ya no era pan, sino un polvo mezclado de gusanos que habían devorado toda su sustancia, y que además tenía un hedor insoportable por hallarse impregnado de orines de rata. El agua que nos veíamos obligados a beber estaba igualmente podrida y hedionda.Para no morirnos de hambre, nos vimos aun obligados a comer pedazos de cuero de vaca con que se había forrado la gran verga para evitar que la madera destruyera las cuerdas. Este cuero, siempre expuesto al agua, al sol y a los vientos, estaba tan duro que era necesario sumergirlo durante cuatro o cinco días en el mar para ablandarlo un poco; para comerlo lo poníamos en seguida sobre las brasas. A menudo aun estábamos reducidos a alimentarnos de serrín, y hasta las ratas, tan repelentes para el hombre, habían llegado a ser un alimento tan delicado que se pagaba medio ducado por cada una.


Sin embargo, esto no era todo. Nuestra mayor desgracia era vernos atacados de una especie de enfermedad que hacía hincharse las encías hasta el extremo de sobrepasar los dientes en ambas mandíbulas, haciendo que los enfermos no pudiesen tomar ningún alimento. De éstos murieron diecinueve y entre ellos el gigante patagón y un brasilero que conducíamos con nosotros. Además de los muertos, teníamos veinticinco marineros enfermos que sufrían dolores en los brazos, en las piernas y en algunas otras partes del cuerpo, pero que al fin sanaron.
A. Pigaffeta [11]

En la Batalla de Mactán (Filipinas) en que Magallanes perdió la vida, Pigafetta fue también herido. Sin embargo, logró reponerse y formó parte de los 17 que acompañaron a Juan Sebastián Elcano a bordo de la Victoria en el regreso a Sevilla. Es aquí cuando finaliza sus apuntes, el lunes 8 de septiembre de 1522. Dos días antes, la nave entró en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, (Cádiz) cuando se habían cumplido tres años del viaje.[12]
[editar] El regreso

Tras el viaje, según relata el mismo, rinden culto mariano a la Virgen de la Antigua y a la Virgen de la Victoria en Sevilla y después parte a Valladolid donde se entrevista con Carlos I y le entrega una de las copias de su diario de viaje. Marcha a Portugal para ver al rey Juan I y de aquí pasa nuevamente por España hasta llegar a Francia donde se entrevista con la reina de Francisco I. Finalmente, según la versión del relato, le entrega una última copia al Gran Maestre Philippe Villiers de l’Isle-Adam y se retira a Italia.
Cerámica conmemorando el regreso de la expedición a Sanlúcar de Barrameda de 1956.
El martes bajamos todos a tierra en camisa y a pie descalzo, con un cirio en la mano, para visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y la de Santa María la Antigua, como lo habíamos prometido hacer en los momentos de angustia.

De Sevilla partí para Valladolid, donde presenté a la Sacra Majestad de don Carlos, no oro ni plata, sino cosas que eran a sus ojos mucho más preciosas. Entre otros objetos, le obsequié un libro escrito de mi mano, en el cual había apuntado día por día todo lo que nos había acontecido durante el viaje. Abandoné Valladolid lo más pronto que me fue posible y me fui a Portugal para hacer relación al rey don Juan de las cosas que acababa de ver. Pasando en seguida por España fui a Francia, donde regalé algunas cosas del otro hemisferio a Madama la Regente, madre del rey muy católico Francisco I.
Regresé al fin a Italia, donde me consagré para siempre al muy excelente y muy ilustre señor Felipe Villiers de l'Isle-Adam, gran maestre de Rodas, a quien di también la relación de mi viaje.
A. Pigafetta [13]

Al regresar a Italia, en 1523 Clemente VII es elegido pontífice, máximo representante del Catolicismo, y recibe una de las copias de su diario de viaje, según se refiere en el prólogo:
A mi regreso a Italia, su santidad el Soberano Pontífice Clemente VII, ante quien tuve el honor de presentarme en Monterosi y de referirle las aventuras de mi viaje, me acogió con bondad y díjome que le sería muy agradable poseer una copia del diario de mi viaje; híceme, pues, un deber en deferir lo mejor que pude a los deseos del Santo Padre, a pesar del poco tiempo de que entonces disponía.
A. Pigafetta [6]

Aún así no fue a través de los escritos de Pigafetta como los europeos por primera vez escucharon hablar de la circunnavegación del globo. Más bien, fue a través de un relato escrito por Maximilianus Transilvanus, publicado en 1523. Transylvanus había recibido instrucciones de entrevistar a algunos de los sobrevivientes del viaje cuando la nave Victoria, regresó a España en septiembre de 1522.

Su pasado después de sus últimas líneas de su diario, se desconoce con certeza. Algunas fuentes citan que el gran maestre Philippe Villiers de l’Isle-Adam le nombró caballero de Rodas[14] el 3 de octubre de 1524, escribiendo después su obra y por eso se pone el título de caballero en ella.[15] [16] [17]

Murió en su país natal en una fecha desconocida, algunas versiones aluden a su intervención contra el Imperio Otomano en 1536 y un posterior retiro en su ciudad natal y otras que falleció en la isla de Malta entre 1534 y 1535.[12] [4]
[editar] Su obra
Véase también: El primer viaje alrededor del globo
Isla de Borneo según Pigafetta, ed. Amoretti, 1800.

Su única y conocida obra narrativa la realizó durante y posteriormente al viaje. Pigafetta recopiló numerosos datos acerca de la geografía, el clima, la flora, la fauna y los habitantes indígenas de los lugares recorridos; su minucioso relato fue un documento de gran valor, sobre todo por sus apuntes de náutica y lingüística. Sin su diario, la información del viaje de Magallanes sería muy incompleta. Empezó a escribir el día de su partida y terminó tres años después el mismo día que vuelven a España.[12]

Pigafetta, por ejemplo, recogió muestras de vocabulario de algunos de los pueblos indígenas con los que se encontraron como las primeras palabras en idioma cebuano. De Brasil por ejemplo, algunas como: rey: cacich, bueno: tum, casa: bou, cama: hamac, peine: chipag, cuchillo: tarse, cascabeles: hanmaraca, tijeras: pirame, anzuelo: pinda, barco: canee, mijo: maiz, harina: hui, etcétera.[18]

Descubre al pingüino de Magallanes, al lobo marino o al guanaco:
Costeando siempre esta tierra hacia el polo Antártico, nos detuvimos en dos islas que sólo encontramos pobladas por pengüines y lobos marinos. Los primeros existen en tal abundancia y son tan mansos que en una hora cogimos provisión abundante para las tripulaciones de las cinco naves. Son negros y parece que tienen todo el cuerpo cubierto de plumas pequeñas, y las alas desprovistas de las necesarias para volar, como en efecto no vuelan: se alimentan de pescados y son tan gordos que para desplumarlos nos vimos obligados a quitarles la piel. Su pico se asemeja a un cuerno.

Los lobos marinos son de diferentes colores y más o menos del tamaño de un becerro, a los que se parecen también en la cabeza. Tienen las orejas cortas y redondas y los dientes muy largos; carecen de piernas, y sus patas, que están pegadas al cuerpo, se asemejan bastante a nuestras manos, con uñas pequeñas, aunque son palmípedos, esto es, que tienen los dedos unidos entre sí por una membrana, como las nadaderas de un pato. Si estos animales pudieran correr serían bien temibles porque manifestaron ser muy feroces. Nadan rápidamente y sólo viven de pescado.

(..)
Este animal tiene la cabeza y las orejas de mula, el cuerpo de camello, las piernas de ciervo y la cola de caballo, cuyo relincho imita.
A. Pigafetta[19]

Al viajar por el mundo, Magallanes y su tripulación profundizó sus conocimientos del cielo del hemisferio sur. Antonio describe, en particular, una nube de niebla que ahora lleva el nombre de Nubes de Magallanes.[20]
[editar] Ediciones
Portada del libro de Pigafetta, ed. Calpe, 1922.

Recogió sus experiencias en la Relazione del primo viaggio intorno al mondo, obra en italiano y publicada en Venecia en 1536. A menudo se hace referencia a esta obra como Relación de Pigafetta, o como El primer viaje en torno al globo. El original no se conserva.

Además de su diario de viaje, según sus notas originales, dejó una relación circunstanciada que se podía creer perdida, cuando Cario Amoretti descubrió una copia íntegra de ella en la biblioteca Ambrosiana de Milán en 1800. De aquí publicaría Amoretti una edición completa en italiano y un año después una en francés.[21]

A partir de dicha traducción francesa, el historiador chileno José Toribio Medina realizó la primera traducción al español publicada en 1888 incluida por él en la Colección de documentos inéditos para la historia de Chile.[22]
[editar] Estructura

Antonio Pigafetta escribe un diario personal de su viaje que lo convierte en libro de viaje escribiendo un prólogo posterior para el lector donde exponer sus razones del viaje. Es aquí donde además de justificar su obra como para entretener, también quiere llegar a la posteridad.[6] Los libros de viaje en el Renacimiento se ven muy influenciados por autores como Marco Polo, Américo Vespucio, Suetonio, o la Naturalis Historia de Plinio el Viejo.

El viaje es el hilo argumental del diario, en forma a veces de epopeya, con naufragios, tempestades o aparición de presagios como el Fuego de San Telmo, se convierten a los acontecimientos sobrenaturales en manifestaciones de la voluntad divina. Es la influencia de su tiempo, la proyección de la fe cristiana, una de las bases para el asentamiento de la era de los descubrimientos.

A Fernando de Magallanes se le presenta como el héroe de la obra, siguiendo los cánones de la literatura caballeresca.
El capitán general Fernando de Magallanes había resuelto emprender un largo viaje por el Océano, donde los vientos soplan con furor y donde las tempestades son muy frecuentes. Había resuelto también abrirse un camino que ningún navegante había conocido hasta entonces; pero se guardó bien de dar a conocer este atrevido proyecto temiendo que se procurase disuadirle en vista de los peligros que había de correr y que le desanimasen las tripulaciones. A los peligros naturales inherentes a esta empresa, se unía aún una desventaja para él, y era que los comandantes de las otras cuatro naves, que debían hallarse bajo su mando, eran sus enemigos, por la sencilla razón de que eran españoles y Magallanes portugués.
A. Pifafetta [23]

Sin embargo, a Juan Sebastián Elcano, quién se haría cargo de la expedición después de la muerte de Magallanes, no es mencionado ni una sola vez.
[editar] Referencias

1. ↑ En realidad es el retrato de otro miembro de la familia Pigafetta, Giovanni Alberto di Girolamo (ver: Biblioteca Bertoliana: curiosita o aquí (en italiano).
2. ↑ a b Pigafetta, Antonio, pág. 6 Primer viaje alrededor del Globo, Ediciones Orbis, Barcelona, 1986
3. ↑ a b Gracias a un documento publicado por Pastells en 1920 (ver: Biblioteca Bertoliana: Antonio Pigafetta o aquí (en italiano)).
4. ↑ a b Enciclopedia Larousse. «Antonio Pigafetta» (en francés). Editorial Larousse. Consultado el 8 de agosto de 2011. «Écrivain et navigateur italien (Vicence vers 1480-1534), auteur, dans un italien mêlé d'espagnol et de vénitien, d'une relation de l'expédition de Magellan, à laquelle il participa.».)
5. ↑ Ver Antonio Pigafetta (cacciatorpediniere)
6. ↑ a b c d e Pigafetta. op. cit., pág. 16
7. ↑ Pigafetta, Antonio, pág.17, Primer viaje en torno al globo, editora Calpe, Madrid, 1922.
8. ↑ La verdadera casa de la familia Pigafetta esta a la izquierda de esta en Vicenza.
9. ↑ Estrecho de los Patagones, el actual Estrecho de Magallanes. Pigafetta, op. cit., pág. 29
10. ↑ Todos lloramos de alegría. Este cabo se llamó el Deseado, porque, en efecto, desde largo tiempo ansiábamos por verlo. Pigafetta, op. cit., pág. 29
11. ↑ Pigafetta, op. cit., pág. 31
12. ↑ a b c Pigafetta, op. cit., pág. 7
13. ↑ Pigafetta, op. cit., pág. 85
14. ↑ Uno de los nombres que adoptó la Orden de Malta después de la conquista de la isla de Rodas. Sus miembros pasaron a ser llamados Caballeros de Rodas hasta que en 1530 Carlos I les entregó Malta.
15. ↑ Pigafetta, A., op. cit., pág.23, ed. Calpe.
16. ↑ Oliva, Antonio y Francisco. Diccionario histórico o biografía universal, volumen 10, Librería de los Editores, Barcelona, 1833
17. ↑ De F. Escalante y cía. Diccionario universal de historia y geografía, tomo VI. Libería de Andrade, Mexico, 1855
18. ↑ Pigafetta, A., op. cit., pág.187, ed. Calpe.
19. ↑ Pigafetta, op. cit., pág. 22
20. ↑ El polo Antártico no goza de las mismas constelaciones que el Ártico, viéndose en él dos grupos de pequeñas estrellas nebulosas que parecen nubecillas, a poca distancia uno de otro. Pigafetta, op. cit., pág. 31
21. ↑ Pigafetta, A. Primo viaggio in torno al Globo Terracqueo, editor Cario Amoretti, Milán, 1800.
22. ↑ Toribio Medina, José. Colección de documentos inéditos para la historia de Chile Volumen II, págs. 417-524, Santiago de Chile, 1888.
23. ↑ Pigafetta, op. cit., pág. 18

[editar] Véase también

* Maximilianus Transilvanus: autor de la primera descripción del primer viaje de circunnavegación.
* Era de los descubrimientos
* Anexo:Cronología de las exploraciones

[editar] Bibliografía

* Pigafetta, Antonio. Primer viaje alrededor del mundo relato escrito por el caballero Antonio Pigafetta, editor Manuel Walls y Merino, Imprenta de Fortanet, Madrid, 1899.
* Pigafetta, A. Primer viaje en torno del globo, editor Federico Ruiz Morcuende. Edición Calpe, Madrid 1922.
* Pigafetta, A. Primer viaje alrededor del mundo, editor Leoncio Cabrero, Madrid, 1985.
* Pigafetta, A. Primer viaje alrededor del globo, editor Virgilio Ortega. Ediciones Orbis, Barcelona, 1986. ISBN 84-7634-527-5
* Pigafetta, A. Noticia del primer viaje en torno al mundo; editor Ana García Herraez. Ediciones Grial, Valencia, 1998. ISBN 84-8946-117-1.

[editar] Enlaces externos

* Wikisource contiene obras originales de o sobre Relazione del primo viaggio intorno al mondo.Wikisource (en italiano)
* Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Antonio PigafettaCommons
* Pigafetta, A. Primer viaje en torno del globo, editora Calpe, Madrid, 1922. Esta versión de la obra es de dominio público.
* Pigafetta, A. Relazione del primo viaggio intorno al mondo, (en italiano)


La vuelta al Mundo

martes, 16 de agosto de 2011

Los Barrios de Barcelona: En viajar

Un paseo por los barrios de la Barcelona medieval
La Barcelona medieval refleja uno de los pasados más ilustres de Europa. No sólo porque atesora dos templos magníficos—la Catedral y la iglesia gótica de Santa Maria del Mar—, sino también porque en sus calles nacieron instituciones como la Taula de Canvi, el primer tratado medieval de derecho mercantil; el Consolat de Mar, ley santa del derecho marítimo, y las Ordinacions de Sanctacilia, aún vigentes, cuna sagrada del urbanismo. El recorrido podría empezar por la plaza del Àngel, prácticamente en el centro de la Via Laietana, una calle flanqueada por altos edificios que, al inaugurarse hacia 1909, eliminó de un plumazo parte de las calles medievales, su historia, sus recuerdos y su alma. En uno de los extremos de Via Laietana se sitúa la plaza de Urquinaona, donde vivieron los laietanos, primera tribu de la ciudad; en la otra punta, se encuentra el Moll de la Fusta, en el mar, la zona de los antiguos tinglados. La calle Argenteria es una de las principales arterias del barrio de la Ribera. Antaño se situaban aquí los orfebres medievales, hoy alberga otras atracciones: el Fossar de les Moreres, un lugar santo para los catalanes, y a pocos pasos, la mismísima Santa Maria del Mar, una auténtica joya medieval cuya altura es comparable a San Pedro del Vaticano. En la calle de Montcada, el viajero podrá visitar el Museo Picasso, que contiene la colección más completa del mundo de obras de la juventud del artista. Vale la pena cruzar al otro lado de la Laietana y entrar en la plaza de la Catedral. El templo comenzó a construirse en 1298 y es muy recomendable visitar su subsuelo, donde yacen los cimientos de una basílica del siglo IX. Conviene perderse por el interior del templo, sin olvidarse de visitar el claustro, un espacio arbolado, con estanques y trece ocas que representan la edad de la segunda patrona de la ciudad —la primera es La Mercè—, santa Eulàlia, cuando fue martirizada.

El esplendor comercial y marítimo de Barcelona entre los siglos xii y xv dotaron a la capital catalana de uno de los patrimonios medievales más ricos y abundantes de Europa. El itinerario por el distrito de Ciutat Vella recorre los barrios Gòtic, la Ribera y el Raval.

Cómo llegar
Barcelona está bien conectada con el resto de la Península y Europa tanto por carretera –Madrid está a 623 km–, como en autocar (www.enatcar.es) y tren (www.renfe.es). El aeropuerto de El Prat recibe vuelos desde las principales capitales nacionales e internacionales. Se sitúa a 12 km del centro de Barcelona, al que se puede llegar en taxi, en tren –salen cada media hora y tardan 25 minutos hasta las estaciones de Sants y de Catalunya– y en el Aerobus, un autobús que pasa cada diez minutos y en media hora alcanza la plaza de Catalunya (www.barcelona-tourist-guide.com).

Moverse por la ciudad
Los barrios del reportaje se sitúan en el distrito de Ciutat Vella, accesibles a pie desde la plaza de Catalunya, donde se localiza la oficina principal de Turisme de Barcelona. Esta plaza cuenta con estación de tren de cercanías Renfe y de Ferrocarrils de la Generalitat, paradas de autobús y de varias líneas de metro. Las estaciones de metro de Ciutat Vella son Urquinaona (línea 1), Jaume I (línea 4), Liceu (línea 3) y Drassanes (línea 3). También llegan los autobuses 17, 19, 40 y 45 y el nocturno N8. Es recomendable comprar un bono multiviajes o adquirir la Barcelona Card (www.barcelonacard.com), que permite utilizar sin límite el transporte público y tener descuentos en restaurantes y comercios. Una vez en la Barcelona medieval lo mejor es moverse a pie o en bicicleta con el servicio Bicing del Ayuntamiento (www.bicing.com).

Alojamiento
Los barrios Gòtic y la Ribera aglutinan gran parte de la oferta de la ciudad, con hoteles a la última en diseño, edificios de estilo modernista y pensiones para presupuestos modestos. Consultar las posibilidades en: www.hotelsbarcelona.org. Otra opción es alquilar un apartamento por días. En www.bcninternet.com y www.designbarcelona.com tienen una amplia oferta en la zona.

Diseño
En Ciutat Vella, en especial la Ribera y el Raval, abundan los talleres de artesanos textiles, outlets de ropa de firmas internacionales, ateliers de jóvenes diseñadores y galerías de arte (www.shop pingbarcelona.com).

Barcelona Walks
Turisme de Barcelona propone seguir varias rutas por la ciudad bajo la marca Barcelona Walks. Uno de esos paseos se centra en el barrio del Gòtic e incluye lugares esenciales de la Barcelona medieval. El itinerario dura 1h 30 min y sale de la oficina de Turisme de Barcelona en la plaza Catalunya (www.barcelonaturisme.com).

Catedral y alrededores
La Catedral conserva elementos del siglo xiii (la puerta de Sant Iu) y del xv (el altar Mayor, el campanario o el claustro), la fachada se realizó en el xix sobre planos del xiv. El templo abre a diario y se puede visitar por libre o con visitas guiadas. Desde el claustro se accede al Museo Capitular, con valiosas obras de arte sacro (www.website.es/catedralbcn). Alrededor de la Catedral se conservan calles y edificios medievales, como la Casa de l’Ardiaca (c/. Santa Llúcia, esquina calle del Bisbe), a pocos metros de la fachada catedralicia. Fue edificada en 1510 sobre una parte de la muralla romana, de la que aún contiene algún vestigio; es la sede del Arxiu Històric Municipal y su entrada es gratuita.
Desde la Casa de l’Ardiaca se accede a varias plazas de la época medieval. La calle del Bisbe conduce a la plaza Sant Jaume, con el Ayuntamiento y el palacio de la Generalitat, y a la plaza Sant Felip Neri, que alberga una iglesia barroca, una fuente y una casa renacentista, hoy Museo del Calzado. Por la calle de la Palla se alcanza la plaza del Pi, escenario de músicos y pintores ambulantes.

La Plaza del Rei
Aquí se halla el Museu d’Història de la Ciutat, que organiza visitas por las ruinas romanas subterráneas, por el Palau Reial Major –que alberga el Saló del Tinell, la gran estancia gótica donde los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón a su regreso de América– y la Capilla de Santa Àgata, del siglo xiv. Entre sus propuestas destaca la ruta por la Barcelona romana, la medieval, el barrio judío o Call y un recorrido nocturno (www.museuhistoria.bcn.es).

Barrio de La Ribera
Se extiende en el costado norte de la Via Laietana, delimitado por el parque de la Ciutadella y el puerto. Se articula alrededor de las calles Princesa, Argenteria y el paseo del Born, vía principal de la ciudad en el siglo xiii. Aglutina restaurantes y locales de copas emblemáticos y también tiendas de moda y diseño. Entre su patrimonio medieval destaca la iglesia de Santa Maria del Mar, ejemplo del gótico catalán, y los palacios nobles de la calle Montcada; destacan el Palau de Cervelló, el Dalmases, el de los Marqueses de Llió y el Aguilar. Aquí se concentran varios museos y galerías de arte.

Los mejores museos
Algunos palacios de la calle Montcada alojan museos emblemáticos de la ciudad: el Picasso (www.museupicasso.bcn.es), con una de las mejores colecciones del artista; el Museo Textil i d’Indumentària (www.museutextil.bcn.es), con colecciones de joyas, vestidos y complementos de varias épocas; el Barbier-Mueller, que alberga una de las colecciones más prestigiosas del mundo de arte precolombino (www.barbier-mueller.ch).

Las Drassanes
El próspero pasado marinero de Barcelona se plasma en las Reales Atarazanas, un edificio del siglo xiii. Ahora es la sede del Museu Marítim, cuya colección abarca desde la Edad Media al siglo xix. Además de mapas y objetos de navegación, su pieza más espectacular es la reproducción a tamaño real de la galera con la que se venció a los turcos en la batalla de Lepanto de 1571 (www.museumaritimbarcelona.com).

Bibliografía
Guías: Barcelona de cerca. Editorial Geoplaneta, 2008.
Narrativa: La Catedral del Mar. Ildefonso Falcones. Ed. Grijalbo, 2006.
La ciudad sin tiempo. Enrique Moriel. Ed. Destino, 2007.