martes, 9 de agosto de 2011

Jerez Ciudad Destacada: La Ciudad de Mi Santa

Jerez fue siempre una ciudad muy principal; además, gracias al negocio del vino, tuvo una cultura adelantada y modas muy actuales. El coche de caballos no es ajeno a este devenir. Los ingleses, irlandeses, escoceses y franceses que vinieron a Jerez al olor del buen vino trajeron su educación, cultura y costumbres. Los coches de caballos vinieron con ellos.
Para muestra la carretela que se usó en la boda de SAR la Infanta Doña Elena de Borbón y Grecia en Sevilla, guiada por el auriga D. José Mata Aparicio y que se conserva en la Real Escuela del Arte Ecuestre, Museo de Enganches, perteneció a Don Juan Pedro Aladro Kastrioti, heredero de la corona de Albania, antepasado de la familia Domecq y que habitó en el palacio de los Domecq, en la Alameda Cristina. Este magnifico carruaje fue restaurado por Don Pedro Domecq de la Riva.
Informo a los que no lo saben que la gran mayoría de los coches de caballos que hay en el Museo de Enganches de Jerez pertenecieron a la Colección de Don Pedro Domecq de la Riva antes mencionado, salvados de marcharse de Jerez cuando fueron adquiridos por D. Alvaro Domecq Romero en su etapa de Director de esta institución.
Otra anécdota interesante es que en este museo hay un precioso breack de caza que importó de París el Conde Garvey, propietario y fundador del imperio bodeguero que fueron las Bodegas Garvey, que tienen el más importante archivo etnográfico e histórico del Jerez bodeguero. En él se conserva la factura de compra de este precioso carruaje. También en este museo hay unas guarniciones con la heráldica de los Garvey en oro que mandó hacer el Conde de Garvey para cuando vinieron SS MM Los Reyes Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia a coronar a la Virgen del Carmen en Jerez poco antes del estallido republicano que terminó con su exilio.
Recuerdo personajes a personajes castizos de Jerez en sus coches de caballos. Solemnes como la Señora Doña Petra de la Riva, duquesa en su magnifico landó cuadrado; a Doña Conchele Pérez Lila, que con Diego, su cochero, iba todas las tardes en su duque con un caballo a su finca mas allá de lo que hoy es el Club Nazaret. A Don Jerónimo García Perea, que salía de su cochera en la Calle Sol con un tronco de caballos enganchados en un faetón a sus cortijos, los Prados, las Pavonas o Marittata. A su hijo Javier que era muy aficionado y guiaba muy bien. A los hermanos José y Fermín Bohórquez Gómez que también poseían muy buenos coches de caballos.
Otra gran familia bodeguera que poseyó espléndidas cuadras y soberbios caballos fue la familia Guerrero. Fueron famosos en el mundo entero los Hispano-Hackneys de esta casa ganadera en el mundo entero. En el bar del Casino Jerezano hay una fotografía de un semental llamado Botador que da fe a esta afirmación. Hubo en tiempo de D. Pedro Guerrero Castro en todas las casas reales del mundo tenían un enganche jerezano de hispano-hackneys de los Guerrero de Jerez.
Don Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, Marqués de Casa Domecq y Domecq D'Usquain, tuvo también una espléndida colección de carruajes en las cocheras de casa palacio de Aladro. Con su precioso tilbury (coche de un caballo para paseo y viaje) viajaba veloz a Viña el Majuelo, donde le sorprendió la muerte a temprana edad de 44 años.
Las añejas dinastías aristocráticas de Jerez como los López de Carrizosa, Bertemati, Zuleta, etc. tenían como es lógico también sus coches de caballos para diario y para viajar. Además había señeras cuadras de coches de alquiler para viajar o para ir a los cortijos. Un mundo extenso y fantástico que daría para escribir un hermoso libro del gatopardo jerezano pero imposible para un artículo periodístico.
En resumen, un glorioso pasado de una importante ciudad como Jerez de la Frontera. La pista de lo que fue el II Deposito de Sementales, antes Real Jockey Club de Jerez y perteneciente al Consistorio jerezano, hoy es testigo mudo de un pasado glorioso.

Felipe Morenés García Alessón, Marqués de Borghetto

Arraigo en la sociedad jerezana
Los Morenés han abarcado sectores como el agrícola, la ganadería y la viticultura
Seguramente, los lectores de esta serie saben que las tres familias más ricas de Jerez han sido los Garvey, los Domecq y, ahora, los Ruiz-Mateos. Pero, quizá, durante el siglo XIX y principios del XX, la familia Garvey estuviera en posesión de una de las fortunas más grandes de España. Descendientes directos de ésta es la familia Morenés, a la que hoy queremos dedicar nuestro espacio. A pesar de que cuenta con siglos de existencia, solo nos retrotraeremos cuatro generaciones, que son las que llevan formando parte de la vida social y laboral de Jerez, abarcando sectores como el agrícola, la ganadería, la viticultura, la bodega... incluso la política y las artes; en suma, todo lo que conlleva al progreso y al desarrollo de esta ciudad.


Corrían los años 90 del siglo XIX cuando Felipe Morenés García Alessón, Marqués de Borghetto y de Villarreal de Burriel, procedente de Tarragona, se casó en segundas nupcias con doña Blanca Medina y Garvey, estableciendo su residencia en Madrid, en la casa palacio de la calle Miguel Ángel, hoy sede de la Delegación del Gobierno. Pero he aquí que su estabilidad se vio truncada al estallar la Guerra Civil, ya que durante las refriegas habidas en la capital ve cómo es saqueada su residencia y robadas sus colecciones de pinturas y antigüedades.
Al presenciar tamaño expolio, decide abandonar Madrid para siempre. Es entonces cuando el matrimonio acuerda buscar un lugar tranquilo donde poder establecerse con sus hijos lejos del fragor de la guerra, dirigiéndose a Jerez, donde ella tiene una importante participación en las bodegas Garvey, como también propietaria de 32.000 hectáreas en el Coto de Doñana. Una vez en Jerez, su esposo. el Marqués de Villarreal y Burriel, dedicó sus esfuerzos a resucitar las bodegas Garvey.
Pasados los años es su hijo Antonio, abogado y economista por la Universidad de Deusto, el que muestra tener mayores capacidades, siendo al que le es cedido el título de Marqués de Villarreal y quien se ocupa de continuar con la labor de sacar adelante las bodegas Garvey, que llevaba tres generaciones sin estar bien gestionada. Para hacernos una idea de su acertada gestión es de justicia decir que, cuando tomó su dirección, ocupaba el puesto número 17 en el ranking de exportadores y cuando la dejó se encontraba situada en el segundo lugar. No en vano, adquirió para ello 1.000 aranzadas de viñas, así como modernizó sus instalaciones y embotellados, actualizando su imagen comercial de cara a la mejor introducción de sus productos en el mercado.
He aquí la historia de esta interesante familia jerezana que no solo ostentaba importantes títulos nobiliarios, sino que con su acicate y trabajo contribuyó en el pasado siglo al desarrollo y al progreso de nuestra ciudad, especialmente al de la industria vitivinícola.
Es importante decir que Antonio Morenés, marques de Villarreal, fue un hombre comprometido con la sociedad jerezana, pues a través de los cargos que ocupó y de las gestiones que llevó a cabo creó puestos de trabajo y riqueza en sectores tan diversos como el agrícola y el ganadero, la bodega, la automoción o las empresas electrificadoras.
Fue presidente de la Cámara Agraria de Jerez, diputado Provincial, concejal del Ayuntamiento en la época de Miguel Primo de Rivera; también, fundador en Jerez de más de diez empresas, entre otras: Cydasa, empresa destinada a la desmotación y comercialización del algodón; Codefasa, Electrificaciones del Norte, así como propietario de concesionarios de automóviles Saina.El Marqués de Villarreal sirvió a la patria ingresando en la Academia Militar, de donde salió de Alférez provisional. Durante la Guerra Civil estuvo en varios frentes, sufriendo heridas, siendo condecorado en 14 ocasiones y acabando la contienda de capitán de artillería.
Hombre recto y cabal, de profundas convicciones cristianas, colaboró con la Iglesia y con las instituciones religiosas, volcándose sobre todo con los más necesitados.
Se casó en 1946 con la única hija que tuvieron los señores Miguel Giles y López de Carrizosa y Josefa Zuleta Queipo de Llano, a la que llamaron Vicentita Giles y Zuleta. Nació en la calle San Agustín. Apenas cumplió 14, quedó doblemente huérfana, por lo que se fue a vivir con su tía Carmen Zuleta a la hermosa casa neoclásica, antigua residencia de los Condes de Casares, en la plaza de la Asunción, antes Escribanos.
A sus innatos encantos de mujer se le sumaba el gran patrimonio del que era heredera, por lo que fue una señorita muy cortejada por los jóvenes de la época. No obstante, fue el Marqués de Villarreal el que consiguiera llevarla al altar para hacerla su esposa y marquesa consorte.
De su matrimonio tuvieron nueve hijos: Felipe, Miguel, María José, Mercedes, Antonio, Luisa Fernanda, Ignacio, Francisco de Borja y Carmen. Siendo su primogénito Felipe Morenés y Giles, actual Marqués de Villarreal y Burriel, quien tengamos a bien dedicarle nuestro espacio de hoy por ser digno sucesor de esta distinguida familia jerezana.
Inicios
Nace nuestro personaje en la calle San Agustín, 13; en la misma habitación en la que su madre viera la luz el 30 de marzo de 1947. Estudia Primaria en el colegio de los Marianistas de la calle Porvera y, posteriormente, en el colegio de El Pilar; y a la edad de 16 es trasladado a Madrid y matriculado en el colegio de la Alameda de Osuna, donde acaba el Bachillerato. Al volver a Jerez, realizó los estudios de Perito Mercantil en la Escuela de Comercio. Trabaja con su padre en la bodega de Garvey, en el departamento de Extranjero, viajando con su tío Jaime Fraser-Luckie y Zuleta como representante de los caldos jerezanos. Posteriormente y dado que estaba destinado a suceder a su padre en la presidencia de la bodega, pasó por diferentes departamentos y secciones: embotellados, viñas, contabilidad, márketing...
En los años 70, década en la que se estaban auditando las administraciones de las bodegas de cara a su posterior venta a Rumasa, falleció el administrador de las fincas rústicas familiares, por lo que, como primogénito, tuvo que hacerse cargo de la gestión agrícola, actividad a la que se dedicó con afán y que, una vez vendidas las bodegas, ha venido desempeñando durante estos últimos treinta años.
Administrador
Al ser el primogénito y darse las circunstancias de que sus jóvenes hermanos se encontraban estudiando fuera de Jerez, se convirtió en el administrador del patrimonio familiar, cosa que hizo en estrecha colaboración con sus padres, que a su vez debían de hacer frente a la gestión de más de una decena de sociedades mercantiles. Durante esta etapa, y debido al sistemático enfoque que Felipe Morenés Giles le da a las actividades agrícolas, obtienen éstas una notable transformación, sobre todo la que experimenta la explotación del cortijo del Sotillo Nuevo, en cuyo subsuelo descubre una gran riqueza acuífera, la que hace que nuestro protagonista transforme en labor de riego 480 hectáreas. Iniciando cultivos hortícolas, desconocidos hasta entonces en el término de Jerez, creando empresas transformadoras y comercializadoras participadas con capital británico. Estas actividades agrícolas generaron gran cantidad de puestos de trabajo y, con ello, riqueza para Jerez.
Felipe Morenés y Giles, actual marqués de Villarreal de Burriel, se casa en 1976 con Rosario León Domecq, hija del recordado industrial de esta plaza Fito León y Manjón y de Pilar Domecq Aguirre, de cuyo matrimonio han tenido tres hijos: Tomás María, Felipe y Consuelo.
Es miembro de las reales maestranzas de Caballería de Sevilla y de Ronda. Caballero profeso del hábito de Calatraba, ha sido hermano mayor de la cofradía de Nuestra Señora del Mayor Dolor en el paso del Ecce Homo. Cumpliéndose con ello la tradición familiar, ya que sus antepasados fueron todos cofrades y hermanos mayores. Costumbre que también se ha extendido a las señoras, siendo ahora su hermana Mercedes la que cumple con la tradición de ser la quinta generación como camarera de la Virgen.El marqués de Villarreal es en la actualidad hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Jerez.
Gran aficionado al arte ecuestre y, sobre todo, al enganche, ha ocupado los cargos de vicepresidente de la Federación Hípica Andaluza y presidente del Club de Enganches de Jerez. Es escritor y articulista en revistas especializadas en equitación, ya que es gran conocedor del noble bruto, así como especialista en el modo de engancharlo y todo lo que conlleva: tipos de carruajes, guarniciones, atalajes... por lo que las hemos visto en numerosos programas de televisión, cubriendo concursos y exhibiciones de enganches en donde es todo un lujo escucharlo hacer el seguimiento de las diferentes incursiones en pista.
Rociero
Amén de sus actividades laborales, que son las de sus explotaciones agrícolas y ganaderas, Felipe Morenés tiene ahora, durante todo el año, la preocupación de la peregrinación rociera jerezana y el trabajo que implica atravesar las arenas del Coto de Doñana; por lo que, como gran conocedor de éste, lo visita y recorre para conocer su estado, sobre todo los días antes de la peregrinación.
Dada la gran relación que su familia ha tenido con Doñana, no han sido pocas las ocasiones en que ha sido consultado. No en vano, en el año 1974, recién creadas las peñas rocieras jerezanas, fue a Felipe Morenés a quien se dirigieron, pues querían atravesar las arenas del Coto en carretas, siendo quien proveyera de lo necesario para que pudiera llevarse a cabo dicha misión.
En la actualidad, está enfrascado en el proyecto de abrir en Jerez un museo permanente con la historia de la Hermandad del Rocío y habida cuenta el material gráfico en su poder y que está clasificando, para en su día poner en valor y ser expuesto. Es casi por completo cedido por antiguos rocieros, con fotografías en su mayoría inéditas, por lo que, cuando la idea pueda ser una realidad, el éxito estará asegurado. Felicitamos a Felipe Morenés por tan hermosa historia.

lunes, 8 de agosto de 2011

8 de Agosto La playa de Bolonia

La playa de Bolonia está ubicada en el término municipal de Tarifa, en la comarca del Campo de Gibraltar en Andalucía, España, y frente a la ciudad marroquí de Tánger. Está limitada al oeste por el Cabo Camarinal y al este por Punta Paloma; en el interior está bordeada por la Sierra de La Plata, la Sierra de la Higuera y la Loma San Bartolomé. Cuenta con una longitud de 3.800 metros y una anchura media de 70 metros, y está considerada una de las últimas playas vírgenes del sur de la Península Ibérica. La escasa ocupación humana del área circundante ha propiciado su conservación, a diferencia de otras cercanas. Junto a la playa se encuentran las ruinas de la antigua ciudad romana de Baelo Claudia, en excelente estado de conservación; fueron excavadas durante los años setenta.

[editar] La duna de BoloniaEn el sector oeste de la playa se encuentra la duna de Bolonia, monumento natural declarado en 2001 y de gran importancia ecológica.[1] El sistema dunar de Bolonia es tremendamente móvil e impide de forma natural el establecimiento de especies vegetales salvo el barrón, especie adaptada al enterramiento que ayuda al mantenimiento de la duna. Las partes más internas de las dunas se encuentran pobladas por pino piñonero procedente de repoblaciones con un sotobosque de sabinas, lentiscos y enebro marítimo. El continuo avance de la arena provoca la muerte por sepultamiento de los pinos; sin embargo este avance es natural y la actuales medidas conservacionistas aconsejan que no sea impedido

sábado, 6 de agosto de 2011

La Armada Invencible: 1588

Descubren un barco de la Armada Invencible hundido en 1588El navío español se encuentra hundido en aguas "relativamente poco profundas".
2011-08-05Imprimir Enviar Corregir Comentar LIBERTAD DIGITAL 4
El Gobierno irlandés anunció este miércoles el hallazgo de un navío español perteneciente a la Armada Invencible hundido en el siglo XVI frente a las costas del condado de Donegal, al noroeste de la isla, informa Efe

El descubrimiento tiene enorme "importancia" tanto para Irlanda como para la "comunidad arqueológica, histórica y marítima internacional", según el ministro de Cultura y Patrimonio, Jimmy Deenihan.

"Podría ofrecer grandes conocimientos sobre la vida abordo y sobre la realidad de los recursos militares y navales disponibles para la campaña de la Armada", declaró hoy el ministro a la Radiotelevisión irlandesa (RTE).

Deenihan también confirmó que su Ministerio concederá una "importante" subvención para que un grupo de arqueólogos submarinos continúen con los trabajos de exploración en una zona conocida como Rutland Sound, cercana a la localidad de Burtonport.

Hasta la fecha, los restos recuperados por los expertos indican que el navío se encuentra hundido en aguas "relativamente poco profundas" y que pertenece a la Armada Invencible, añadió el titular.

Este, no obstante, no es el primer barco de esa época hallado en las costas irlandesas, escenario de un desastre que llevó al entonces rey español, Felipe II, a decir aquello de "yo no envíe mis naves a luchar contra los elementos".

La Armada -130 buques con 8.253 marinos, 2.088 remeros y más de 19.295 soldados- había sido víctima de los fuertes temporales, sobre todo, y de los brulotes ingleses (buques incendiarios) en un verano aciago de 1588, cuando se disponía a invadir Inglaterra.

La Iglesia de San Marti de PALAFRUGELL

Església de Sant Martí de Palafrugell


L'església parroquial de Sant Martí és de notables dimensions. La nau i les capelles laterals són d'estil gòtic tardà, probablement del segle XVI, i el frontis, amb portalada rectangular i llinda decorada amb un baix relleu sobre la vida de sant Martí, el campanar inacabat i la Capella Fonda (cos d'edifici amb tres capelles entre el campanar i la sagristia) pertanyen a l'època barroca (segles XVII i XVIII). Conserva una creu processional d'orfebreria del segle XVI i té interès el frontal d'altar del segle XVIII, d'argent repussat. Fins el 1936, que fou cremat, guardà un gran retaule barroc de fusta daurada, obra de Pau Costa (1664-1784) i havia tingut un retaule de Lluís Borrassà (contractat el 1413). L'interior fou restaurat amb poc encert després de la Guerra Civil, arrebossat imitant carreus; Guillem Soler i Gatvillaró inicià unes pintures murals que no foren acabades. Al final del segle XIX foren trobades al voltant de l'església unes tombes antropomorfes tallades a la roca que podrien ser datades pels voltants de l'any 1000

Cadaques: Josep Pla

Quatre paraules
QUE SOBRE CADAQUÉS S'HAURIA D'HAVER ESCRIT, que s'escriurà algun dia un llibre, un gran llibre, complet, confortable, perfecte, no crec pas que sigui possible de dubtar-ne. En realitat, si hi ha alguna discrepància, és insignificant. Hi ha qui considera que Cadaqués és un dels llocs més bonics del Mediterrani, però per discreció i timidesa s'absté de manifestar-ho. Altres, empetitint el Mediterrani, proclamen, a tots quatre vents, que Cadaqués és el poble més bonic del món. Així, per exemple: Salvador Dalí. La manifestació d'una tal grandesa implica una gran enyorança, una noble i considerable enyorança.

Si doncs l'aparició del llibre clàssic sobre Cadaqués sembla ineluctable, tot fa pensar, en canvi, que no seré pas jo l'instrument assenyalat per la Providència per a elaborar-lo. Aquestes coses volen calma i lentitud. Estan per sobre del que pot fer un periodista –és a dir, un tastaolletes recalcitrant. Que no es produeixi, doncs, cap equívoc. Amb la publicació d'aquest llibre no pretenc més que una cosa: romandre en el meu propi ofici i facilitar als altres, elements, detalls, adjectius –potser– per al llibre que hauran de portar a cap. En el clos d'una cultura, hi ha una missió obscura però indispensable: continuar. Aquest llibre no és més que la continuació del que s'ha fet abans a l'objecte que els qui vinguin puguin treballar.

El seu contingut és format de dos elements essencials: una interpretació de la història de Cadaqués feta sobre el material de documentació existent i una interpretació de la vila i el seu paisatge. En un moment dominat per la fumisteria universalista i les generalitzacions sense solta, m'ha semblat que el més útil i divertit era ocupar-me del que s'ha esdevingut, en el curs dels anys, sobre set o vuit quilòmetres quadrats, més aviat petits.

Aquest llibre va dedicat als cadaquesencs emigrats –que són innombrables. Ells porten Cadaqués, nit i dia, gravat al cor i al cap. Si aquest petit llibre els fa una mica de companyia, ja em dono per pagat.

Agraeixo l'ajuda i el consell que algunes persones m'han donat. Escric el nom de Víctor Rahola amb el sentiment de la més viva gratitud. Moltes gràcies.

J. P.

Cadaqués, març 1947

[ Un petit món del Pirineu – OC 27 ]


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SITUANT-VOS EN UN LLOC O ALTRE DE PENÍ, és perfectament fàcil d'imaginar que, en un moment determinat de la història dels Pirineus, s'hauria pogut produir, en el coll de la Vinya Vella, una enorme, grandiosa ensulsiada –una ensulsiada de milions i milions de tones de pedres– a conseqüència de la qual hauria estat factible d'anar, per mar, del golf de Roses al de la Selva. Us ho imagineu?... No? De tota manera, cataclismes voluminosos s'han produït i es produeixen en el món, Mare de Déu! Les coses d'aparença més sòlida resulten a la llarga incertes. El granit més compacte es converteix en sauló descompost, sorrenc. Les convulsions geològiques són, en definitiva, una qüestió de paciència.

I bé: si imaginéssiu el que deia fa un moment, veuríeu allà on vaig de seguida: veuríeu que l'extrem nord-est de la Península, els contraforts orientals dels Pirineus, haurien pogut formar una illa. Si algun dia –us recomano l'excursió– pugeu als Simonets, que són les puntes més altes del dors del Pení i per tant els llocs més elevats del territori a què faig referència, difícilment us podreu sostreure a la il·lusió que us trobeu en una illa. Dels Simonets estant, la vostra mirada abassegarà una circumferència limitada, en un vuitanta per cent, pel cel i la mar. Hi sentireu, sobretot, les sensacions que donen les illes: una obsessió de recolliment, una seguretat –real o fictícia– i un sentiment de llunyania, la convicció, tan satisfactòria, que la gent que no té sort de viure-hi és d'una infelicitat completa.




[«Cadaqués», dins Un petit món del Pirineu]




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CADAQUÉS TÉ TRES GRÀCIES. Primer, l'aigua dolça, l'aigua de la Font Vella, que a pesar de tenir pocs minerals és molt agradable. L'oli d'oliva; abans de les gelades del 1956 en el terme hi havia moltes oliveres; ara encara n'hi ha; tant llavors com ara l'oli de Cadaqués era el millor del país d'una manera inqüestionable; finalment, el peix, tot el peix i concretament l'anxova, no té comparació apreciable. Les aigües dels paratges de cap de Creus i de Cadaqués estan travessades per corrents alternats molt vius, extremament forts, de vegades difícils de manejar i que no deixen pescar, i per això hi ha, entre els pescadors, una tradició tan misèrrima –ara potser no tant. El mar es va abandonant. Aquests corrents transporten pastures excel·lents i, al mateix temps, mantenen la peixatalla en un medi difícil i contrastat. Els peixos tenen un vigor i una força considerables. Les espècies melindroses no hi tenen gaire vida. No s'hi adapten. Tot això és tan obvi que no crec que hi hagi necessitat de cridar testimonis que coneguin el país. Cadaqués semblava un país bíblic de l'època vella: tenia aigua excel·lent; oli, peix i vi –però menys que abans. La proximitat de l'Empordà li assegura el pa. ¿Què es pot demanar més en aquest món, per a arribar al país dels morts amb pau i tranquil·litat ?

En fi, però, aquelles anxoves, on són? Aquells vells pots d'anxoves blavissos amb el cordill vermell, on es poden comprar? Les que es mengen avui amb els aperitius i els entremesos no valen res. Són producte de la pressa, de qualitat horripilant i nefasta.




[El que hem menjat, OC 22]



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HE PASSAT MOLTES HORES DE LES NITS D'HIVERN divagant, rodant pels vells carrers de Cadaqués —amb lluna o amb fosca, amb tramuntana o amb calma, plovisquejant o amb les estrelles rutilants. Hi ha gent —se sent passant— que dormen molt bé, profundament; altres que vetllen. Els insomnis en aquestes poblacions en què no se sap on anar perquè tot és tancat. Hi ha insomnis que tenen una causa; altres són gratuïts, injustificats. El silenci del carrer era tan absolut que per no trencar-lo hauríeu anat de puntetes: en passar se sentia de vegades el soroll que feien les molles del somier, en serpentí, quan l'enllitat es girava. Els insomnis produeixen una espècie d'ànima assedegada. Assedegada de què? Si us ho agafeu a la valenta, acabareu per dubtar que la vostra presència en aquest món sigui acceptada. Les dones fan dormir. Dormir implica ser acceptat.

Si en els solitaris dies d'hivern la població ja és una mica misteriosa, quan arriba el capvespre, fins quan la llum és freda i precisa, us envaeix l'ambient. En dies d'humitat —quan el vent de garbí vetlla— l'obscuritat dels carrers, els rastells llefiscosos, les pissarres molles, les llums agòniques, us fan anar a poc a poc per no rompre-us la crisma en una relliscada. Entreu en una espècie d'agitació expectant. Però agitació de què? Tot és solitari, silenciós, mort. No us espera ningú, ni espereu ànima vivent. Tot és neutre, oblidat i llunyà. La petita onada que es desfà al Portitxó, sense fer soroll, com un glop d'aigua que expulsa el mar. Les nits de calma, sense vent, amb les estrelles rutilants —o tocades pel tel de la lluna formiguejant. La llum dels olivars —amb les crestes blanques de les onades llunyanes, fora de la badia, en el mar solitari. De vegades es troba algú —rarament— i no hi ha manera de dir cap paraula. Passa com si s'escapolís.

Guatemala y Gerona España: La Familia Barnoya

A través de mis investigaciones genealógicas,
me constaba que tenía antepasados
Barnoya, de la ciudad de Girona, familia
que, como otros, iba dejando para
estudiar más adelante. Hace unos meses,
casualmente, navegando distraídamente
por internet, me sumergí en una página
donde se entrevistaba al notable urólogo
guatemalteco José Barnoya, de mote “el
sordo”. Sin perder tiempo me puse en contacto
con él, resultó que proveníamos de
los mismos tatarabuelos. Por motivos profesionales,
pocos días después venía a
Barcelona su hijo, el joven y dinámico cardiólogo
Joaquín Barnoya, con quien compartí
una agradable comida, y me obsequió
el libro Fray Ignacio Barnoya, prócer
ignorado, editado en Guatemala en 1967.
Con todo, he podido conocer más esta
interesando familia, constatando de nuevo
que la genealogía aporta gratos momentos
y buenos amigos.
Los primeros Barnoya proceden de la
masía Barnoi, en Palafrugell, hoy inexistente,
documentado en 1355. Joan Barnoya
de Palafrugell, es mi primer antepasado
documentado, nacido hacia 1530. Un
descendiente suyo fue Anton, nacido en
1649. Parece que, antes, se habían establecido
en Camprodon. Anton pasó a vivir
en Girona, donde se examinó de maestro
carpintero y fue miembro de la Bolsa de
los carpinteros en 1695, empezando una
raigambre de conocidos artistas. Entre
otros, fue el autor del retablo de la Virgen
del santuario de Nuestra Señora del Coll
y del retablo del Sant Crist, de Verges, contratado
el 8.12.1693 –que según los documentos,
se tenía que construir en 4 meses,
por el precio de 25 dobles– hoy desgraciadamente
desaparecido.
Su hijo, Marian Barnoya Costa y su nieto,
Josep Barnoya Rius, le siguieron los pasos
como escultores de retablos sacros, en
muchas poblaciones de Girona. Josep talló
la imagen policromada de la Virgen de
Montserrat, que tenía en su casa, en la
calle de los Calderers, de Gerona, que era
llevada cada 26 de abril hasta el altar
mayor de la iglesia de Sant Feliu, en pobladas
procesiones.
Este Josep Barnoya Rius tuvo diez hijos,
entre los cuales mi tatarabuela en sexto
grado, Narcisa Barnoya Vinyals, madre de
Pere Viader Barnoya, confitero, que se fue
a vivir en Sant Feliu de Guíxols, de donde
viene parte de mi familia materna.
Otro de sus hijos, Josep Barnoya Vinyals,
nacido en Girona en 1752, fue profesor de
escultura y arquitecto y el Rey le nombró
“sobrestant major” de la plaza de Girona,
con sueldo de 20 reales diarios; se ahogó
en 1829 en una inundación en Hostalric,
donde dirigía unas obras de fortificación.
Josep y Teresa Homs Cors, natural ésta
de Blanes (Girona) casados, en 1774,
tuvieron nueve hijos, de los cuales destacaremos
tres: el más pequeño fue Ignasi
Barnoya i Homs que nació en Girona en
1792 y profesó como dominico, luchó en
la defensa de la ciudad y fue capturado y
deportado por el ejército francés, se fué
a México, donde se ordenó sacerdote en
Mérida, Yucatán, en 1815. Aquellos años
este país hervía con el fin de instaurar la
independencia, Fray Ignasi participó activamente
en su favor, firmando en 1821 los
“Pliegos de Chiapas”, provincia que entonces
se debatía entre Guatemala y México,
país en el que Chiapas se quedó finalmente.
Muy decepcionado, Ignasi se fue a Guatemala
en 1825 y se naturalizó el 1829.
Fue asignado como rector en diversos
lugares y participó en algunas insurrecciones
políticas, siempre a favor del pueblo.
Compró la finca Chamantulul, productora
de cacao y café con el fin de dar trabajo
a los indígenas. En 1855 pide al obispo que
le haga sacerdote secular, lo que le fue
concedido por Pío IX. Finalmente, dirigió
la rectoría de Alotenango, desde 1860 hasta
1863, donde murió. En la ciudad de Girona
tiene dedicada una plaza.
Isidre Barnoya Homs fue militar, fusilado
en 1835, en Vilanna (Girona) durante las
guerras carlistas. Su hijo, Francesc Barnoya
Rosselló, nació este mismo año 1835
en Calella (Barcelona). Huérfano, se marchó
a la Habana donde se dedicó al
comercio y se trasladó en 1848 a Guatemala,
siguiendo el camino de su tío Fray
Ignasi, donde murió en 1901. Fue apoderado
general del presidente de Guatemala,
Manuel Lisandro Barillas. Francesc se
casó con Inés Guzmán, hija de un coronel
local. De ellos son descendientes los
Barnoya guatemaltecos, a los cuales me
he referido anteriormente.
Lluís Barnoya Homs nació en 1780, defendió
Girona de los asedios, fue concejal de
la ciudad, geómetra y agrimensor. Participó
asiduamente en los trabajos de nivelación,
mediciones y levantamiento de planos
del río Ter. Su hijo Bru Barnoya Xiberta
fue nombrado arquitecto titular de la ciudad
de Girona en 1842, participando activamente
en los trabajos relacionados con
las desamortizaciones y ostentando numerosos
cargos provinciales, hasta su muerte
en 1888.
Bru Barnoya y su mujer Rosa Matllo Amatller
fueron padres de Lluís Barnoya Matllo,
primer ingeniero industrial titulado en
España en 1857, dedicando su vida profesional
a los ferrocarriles. Por motivos
laborales, residió en diversos lugares,
casándose con Elena de Berroeta y Bengoa,
natural de Vergara, en el País Vasco.
Parte de su descendencia vive ahora en
Madrid, donde conservan la mencionada
talla de la Virgen de Montserrat.